domingo, 30 de marzo de 2014

Sincronizaciones...





Se había enamorado hasta la médula y ella estaba en otro país, quería empezar una nueva vida junto a ella, dejarlo todo para empezar de nuevo. Me lo contó, en principio me pareció una locura, pero en mi fuero interno deseaba que cumpliese su sueño de amor y esperanza, pero era tan difícil, otro idioma, sin trabajo, nuevas costumbres...

Un día, estaba yo wasapeando, cuando ví que mi querida amiga de tantos años andaba por allí, tuve ganas de contactarla, ya que hacía muchísimo tiempo que no sabíamos nada la una de la otra, no recuerdo si fue ella o yo quien envió la portada de un libro para recomendárselo a la otra, ya que ese era uno de los lazos de unión mas fuertes entre mi amiga y yo, el intercambiar lecturas y opiniones. Le pregunté por su familia, intercambiamos risas y saludos, como siempre, pues hay entre ella y yo un no sé qué que nos une con un hilo muy fuerte que solo crea la empatía. Como la conversación se volvía amena y wasapear no era lo ideal, le dije que me diera su teléfono, (Hasta ahí llegaba nuestra desconexión en los últimos años, no sabía ni el teléfono de su casa), me lo dio y la llamé, hablamos largo y tendido y entre nuestra charla le pregunté por su hijo, ya que sabía que estaba buscando trabajo, me contó que estaba trabajando, aunque no en lo que era su verdadera profesión, pero, como tantos, en estos tiempos difíciles, estaba conforme de momento, ya que por lo menos se mantenía ocupado, al mismo tiempo le hablé de mi familia, del caso especial que ocupaba mi mente de este hijo que quería dejarlo todo y empezar de nuevo fuera de España, ella me dijo que era lo que le proponía a su hijo, que incluso tenían ella y su marido un gran amigo y vecino que tenía un empresa en Alemania y les había ofrecido ayudar a su hijo allí, si decidía irse, así que le pregunté: ¿Y la empresa de tu amigo a qué se dedica? - A publicidad - me dijo, ¡Qué casualidad, mi hijo es a lo que se dedica!, -¡Uy!, - saltó ella inmediatamente, - Pues si quieres le digo, es muy amable y seguro que se interesa por tu hijo - inmediatamente le contesté, -Gracias, pero seguramente no será en la ciudad a la que mi hijo se quiere ir, donde tiene su empresa - ¿Dónde es esa ciudad? - me preguntó - Köln - le dije, -Pues ahí es donde la tiene -

Lo demás vino rodado, el señor se interesó tanto por mi hijo que hasta necesitaba a alguien de su perfil, lo contrató, está trabajando con él, allí, con su amor...¿No es un milagro? Cuando sin salir de mi asombro por las sincronizaciones, le comenté a mi hijo, me dijo: -Es  nuestro AMOR (De su chica y él), lo que ha hecho posible todo esto.





2 comentarios:

  1. Comienzo a creer que lo que percibimos cómo "milagros" son el producto de intenciones muy fuertes.
    Me alegro mucho!

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