martes, 29 de marzo de 2022

Sorpresa

 “Vivir sin filosofía es vivir sin dirección. Sin una brújula interna que guíe nuestra vida seguiremos el camino marcado por la masa sumisa. Absorberemos sin cuestionar los valores y aspiraciones de la sociedad, y moriremos sin haber vivido en realidad.

No deberíamos tener miedo a la muerte,

sino a no empezar nunca a vivir.

– Marco Aurelio –”

Pasaje de

Invicto

Marcos Vázquez



A veces, no sabes que tu vida es complicada hasta que te lo hacen ver desde afuera. Tú estás acostumbrado y hasta eres feliz en ese estado. Pero, de repente, alguien te demuestra su conmiseración, entonces caes en la cuenta de tu situación, como si despertaras, haces recuento de lo pasado y de lo presente, es y ha sido duro pero no sufres por ello, al contrario, te asombras de la paz y el amor en la que vives aún con tus condicionantes, piensas en tu poder de resiliencia, en que si no te lo dicen, tú vives la vida que tienes con plenitud, sin reproches, sin quejas, con tranquilidad. Y así, de pronto, te sientes crecer, experimentas un agradecimiento incomprensible para muchos, pero esencial para ti.

jueves, 23 de diciembre de 2021

¿Recuerdas cuando nos abrazábamos?





 Hoy, viendo una película, me llamó la atención el desconsuelo que sentí al ver a dos amigas que se encuentran después de muchos años de no haberse visto. Corren la una hacia la otra y se funden en un cariñoso abrazo. Es increíble cómo ha cambiado nuestra vida en tan poco tiempo. Nos hemos vuelto desconfiados, escépticos ante los extraños y precavidos hasta límites ridículos, incluso con familiares.

Nos vamos apartando llenos del miedo que se nos ha inoculado en el alma, hasta los rincones más profundos de nuestro ser, hemos ido asumiendo que el otro es un peligro. No sé si es lo normal en las circunstancias que atravesamos y que determinan, desde mi punto de vista, un cambio radical hacia otra forma de vida, entre la pandemia e internet ya nada será igual. Habremos de aprender de los niños , que son los que realmente nacen y viven esta pujante actualidad que ya muchos no entendemos.

Mientras tanto, sigo mis días de contemplación y sosiego, agradeciendo estar donde estoy y ser lo que soy, un ser humano que vive en la sencillez por elección, tratando de ser coherente consigo mismo para vivir en paz.

Muy felices fiestas a todos.

domingo, 14 de febrero de 2021

Amor...

 




Ese amor apasionado que te da la vida al tiempo que te quita el aliento es memorable y maravilloso, pero para mí, el AMOR es aquel que después de esa etapa, sigue creciendo a pesar de las vicisitudes, se adapta, respeta, acepta y se va convirtiendo con el paso de los años en complicidad, en saber lo que al otro le gusta sin preguntarlo, en convertir las manías en sentido del humor, en cuidar y dejarse cuidar, en crecer, en escuchar, en ver al otro y sentir juntos el paso de la vida, sabiendo que empezaron en aquella etapa del principio pero nunca pensaron en abandonar, porque el verdadero amor es como un patrimonio que hay que conocer, respetar y conservar. #Felizdía

domingo, 13 de diciembre de 2020

Este es mi deseo para todos en estas fechas:



Hace unos años, concretamente desde que me jubilé, como tenía mucho tiempo, decidí empezar a cuidarme más en serio, por mí y por los que me rodean. Comencé con el Yoga y también con entrenamiento funcional, el resultado, después de algunos años de no faltar a mis citas  deportivas no puede ser más satisfactorio. Ahora no me imagino mis días sin el ejercicio físico. Por eso, me he decidido a escribir sobre este tema, con la convicción de que hay que moverse más a medida que pasan los años, en vez de menos, especialmente en estos tiempos extraños que a muchos deprime con el resultado de quedarse quieto.


Nuestro cuerpo, ese habitáculo que ocupamos durante nuestra existencia y al que muchas veces le exigimos una respuesta positiva a pesar de enviarle continuamente mensajes negativos.


Me explico, estamos formados de huesos, músculos, vísceras, nervios y un gran etcétera que no me atrevo a enumerar pues me faltan conocimientos para ello. Lo que sí puedo constatar es que si no nos alimentamos conscientemente, si no nos ejercitamos y si lo maltratamos con productos nocivos, ese instrumento tan maravilloso capaz de tantas proezas, de tantas recuperaciones, de tantas superaciones, llegará el día que nos dirá basta, ya no puedo protegerte más, no me has ayudado a hacerlo, ahora estoy enfermo y no puedo más.


Viendo un vídeo de un fisioterapeuta, me ha llamado la atención una pregunta que hace a personas que desean envejecer lo más saludablemente posible. Pregunta: -¿Recuerdas la última vez que levantaste tu brazo por encima de tu cabeza? Seguidamente recomendaba que debemos conocer hasta dónde es capaz de llegar en diferentes movimientos nuestro cuerpo. 


Es una forma de entender que si no ejercitamos a diario lo que podemos hacer, si nos quedamos sentados horas sin hacer movimientos ni estiramientos, cada vez nos podremos mover menos, nos iremos anquilosando y terminaremos llenos de dolores y medicamentos, dependiendo de otros para desarrollar nuestro diario vivir.


El movimiento no debería parar nunca, pero a partir de los cincuenta como media debería convertirse en una obligación. La jubilación con tanto tiempo libre es una oportunidad para empezar si no lo hemos hecho antes, es una forma de vivir que cuando te das cuenta de los beneficios a todos los niveles ya no puedes dejar. Hoy en día es muy habitual que los médicos te recomienden ejercitarte, pues el cuerpo está hecho para eso, lo contrario es antinatural, hoy todo lo hacemos en coche, todo son comodidades y sin darnos cuenta evitamos lo que es de vital importancia: el movimiento y el ejercitar nuestro cerebro que es otro órgano importantísimo que se beneficia tanto de la actividad física como de la actividad intelectual, si no se ejercita se relaja igual que el resto del organismo dando lugar a una ancianidad prematura y a una dependencia indeseable.


Felices Fiestas y recuerda: NO DEJES DE MOVERTE 






viernes, 28 de agosto de 2020

La queja.

 



Cuando te vayas a quejar por algo, piensa primero si merece la pena que hagamos partícipe de nuestro malestar al que tenemos enfrente, si no puede hacer nada, solo escucharte, será decepcionante, se sentirá impotente por no poder ayudarte, triste por ti, también pregúntate si esa persona no tendrá quizás más motivos de queja que tú mismo, pero se lo guarda para ella por no importunar a los demás con sus propias percepciones de las circunstancias que le rodean, las que sean.

Muchas veces, la mayoría, nuestros malestares los creamos nosotros mismos, entonces, procuremos trabajar y gestionar mejor la forma en que sentimos, la forma en que pensamos. Una buena técnica es, cuando abro los ojos por la mañana, agradecer un día más, si además  ese día me siento rodeada de personas que me quieren, me puedo valer por mi misma para hacer lo que necesite, si tengo un techo, si me espera el cafecito y la tostada en la mesa, la sonrisa de un familiar o la vista de un nuevo día, una flor, un árbol... me estoy sintiendo privilegiada.

La queja solo trae tristeza e incertidumbre, para mi y para los que me rodean. Busquemos la alegría, una canción, un paseo, un libro o una llamada para compartir buenas noticias, no dejemos que la pena se apodere de los momentos presentes que son lo único que tenemos y que podemos perder en un segundo nosotros o los que nos rodean.

Lo único cierto es lo que vivo AHORA.

domingo, 3 de mayo de 2020

Cuando los hijos maduran.



Hoy les toca de nuevo a esos soles que la vida me ha regalado ser el objetivo de mis sentimientos traducidos a palabras escritas para que no se las lleve el viento. No soy mucho de poner el mi ni el mío delante de nada y mucho menos de personas por el sentimiento que provoca de separación o posesión, no sé a ustedes, pero a mi, cuando me dicen por ejemplo: “Vente a mi casa” o “Vente a casa” me resuena diferente, no sé porqué, si es susceptibilidad o soy rara, sí un poco lo soy, lo sé, pero también creo, que a través de nuestras expresiones verbales enseñamos mucho nuestro interior.

Pues como comencé este escrito, esos soles son tres, llegaron cada uno en su preciso momento y llenaron de risas y alegrías las casas donde habitábamos, que fueron muchas, ya lo creo, por motivos profesionales nos mudamos unas cuantas veces. Hoy en día son tres adultos de los que cualquier madre estaría orgullosa y yo no voy a ser menos, aunque la palabra orgullo también la estoy desechando por esa dosis que lleva implícita de cierta soberbia, así que mejor, estoy prendada de ellos. 

Este confinamiento ha sido tan esclarecedor de este sentimiento como si hubieran abierto una ventana al cielo y se pudiera ver lo que allí existe, la forma de afrontar esta anómala situación, su fortaleza, optimismo, trabajo, cariño, paciencia, alegría, solidaridad y esperanza en una nueva oportunidad para poder seguir o incluso cambiar si fuera necesario, sus caminos, me ha enseñado sus adentros como ninguna otra cosa. 

Soy consciente de que la situación va a ser difícil, pero da mucha tranquilidad saber cómo se reacciona ante la adversidad, lo que es importantísimo en el resultado de una educación, es en situaciones difíciles en donde verdaderamente se muestra la grandeza o bajeza de un ser humano, su humildad o su soberbia, es la actitud que se adopta ante catástrofes inesperadas, donde ves tu mundo derrumbarse, tus ilusiones apagadas, todo lo que creías seguro se te muestra tambaleante, pero tú sigues, perseveras y no te rindes, y lo haces no solo por ti sino porque en ello te va también la seguridad de los que te rodean...

Y eso es lo que he visto en esos tres soles, más claramente que nunca, son almas grandes que es lo máximo a lo que se puede esperar experimentar en esta vida y yo lo estoy viviendo observándolos a ellos. Una vez más constato mi agradecimiento a este presente y a aquel pasado en que llegaron a mis brazos por primera vez, les amo profundamente.