Después de oír esas palabras fue como un despertar a la vejez, es más, como un mazazo. ¿Su abuela? Pensé, de repente me dí cuenta de que ya no estoy a la altura de sus madres, no, sino de sus abuelas. Alucinante, pero, la culpa de todo esto yo sé quién la tiene. Mis hijos, que me ha hecho abuela tan tarde y claro, con nietos tan pequeños yo estaba segura de que era una joven, pero no, hoy me han abierto los ojos a mi realidad. Ahora tengo que empezar a aceptarlo, me va a costar porque no me siento vieja en absoluto, me encuentro en una etapa tremendamente fructífera y llena de energía, no entiendo cómo he llegado hasta aquí, no me lo creo. Voy a mirar en Google a ver si encuentro una explicación.
Mostrando entradas con la etiqueta Risas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Risas. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de febrero de 2025
El despertar tardío.
Después de oír esas palabras fue como un despertar a la vejez, es más, como un mazazo. ¿Su abuela? Pensé, de repente me dí cuenta de que ya no estoy a la altura de sus madres, no, sino de sus abuelas. Alucinante, pero, la culpa de todo esto yo sé quién la tiene. Mis hijos, que me ha hecho abuela tan tarde y claro, con nietos tan pequeños yo estaba segura de que era una joven, pero no, hoy me han abierto los ojos a mi realidad. Ahora tengo que empezar a aceptarlo, me va a costar porque no me siento vieja en absoluto, me encuentro en una etapa tremendamente fructífera y llena de energía, no entiendo cómo he llegado hasta aquí, no me lo creo. Voy a mirar en Google a ver si encuentro una explicación.
viernes, 20 de enero de 2017
Basado en hechos reales.
![]() |
| Cuadro de Botero |
Sonrió mientras conducía. El recuerdo no era para menos. Andrés lo había vivido y ella había sido testigo. Había ocurrido hacía muchos años, pero no dudaba de que todavía fueran vigentes situaciones como aquella.
Habían decidido casarse, aunque el sueldo de Andrés no fuera para lanzar fuegos artificiales, ellos se amaban y querían estar juntos, formar una familia, el trabajo de ella aunque muy bien remunerado era complicado, especialmente para combinarlo con una vida ordenada como les gustaba, por eso pidió una excedencia. Andrés llevaba tres meses sin percibir su salario, era lo normal en su empresa, pagaban poco y mal.
Así que decidió hablar con don Antonio, el dueño. Le explicó que iban a casarse en dos meses, que les gustaría ir de luna de miel a algún lugar bonito y que naturalmente necesitaba su dinero. Don Antonio lo felicitó y mandó que le pagaran el mes más atrasado de los tres que le debían. Todo funcionó "correctamente" y cobró en septiembre el sueldo de junio.
Pasaban los días y seguía sin percibir sus emolumentos de los meses julio y agosto, así que armándose de valor una vez más fue al despacho de don Antonio, ya que estaban a las puertas de octubre y pronto volvería a aumentar el retraso...
Y aquí viene lo que causaba su risa todavía después de tantos años: - Buenos días Antonio, perdona que te moleste de nuevo, pero, como te había dicho, me caso en breve y necesitaría que me abonaras los sueldos de julio y agosto - A lo que el empresario contestó: - Chico, parece mentira, no hace quince días te he pagado y ya estás otra vez reclamando!!!!!!!!-
Y colorín colorado, este relato se ha acabado. Dejo a gusto de los lectores las diferentes interpretaciones que tal hecho les sugiera.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
