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sábado, 23 de abril de 2016

Donde el corazón te lleve. Susana Tamaro






Hoy, por ser el Día del Libro, me he hecho esta pregunta: ¿Y para qué demonios escribo yo? si ya está todo dicho y escrito. Así que me he traído dos fragmentos de un libro que me ha encantado, es el relato de una vida, la vida de una mujer con sus aciertos y sus errores. A mi me ha conmovido por su autenticidad y ternura. 

Al mismo tiempo me estoy planteando seguir con esta técnica, es decir, compartir lo que he leído que es bastante, con mi querida gente bloguera. Felíz día.



“Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.”


“Los jóvenes -dice a veces en medio de la conversación-, no tienen corazón, no tienen ya el respeto que tenían antaño. » A fin de que no prosiga yo asiento, pero para mis adentros estoy convencida de que el corazón sigue siendo el mismo de siempre, sólo que hay menos hipocresía, eso es todo. Los jóvenes no son egoístas por naturaleza, de la misma manera que los viejos no son naturalmente sabios. Comprensión y superficialidad no son asuntos de años, sino del camino que cada uno recorre. 

En algún sitio que no recuerdo, hace muchos años, leí un lema de los indios americanos que decía:-Antes de juzgar a una persona, camina durante tres lunas con sus mocasines.» Me gustó tanto que, para no olvidarlo, lo copié en la libreta de notas que está junto al teléfono. Vistas desde fuera, muchas existencias parecen equivocadas, irracionales, locas. Mientras nos mantenemos fuera es fácil entender mal a las personas, sus relaciones. Solamente estando dentro, solamente caminando tres lunas con sus mocasines pueden entenderse sus motivaciones, sus sentimientos, aquello que hace que una persona actúe de una manera en vez de hacerlo de otra. La comprensión nace de la humildad, no del orgullo del saber.”



martes, 19 de abril de 2016

Relaciones









Frío, vacío, incontenible tristeza en lo más profundo del corazón, nunca entendería esa reacción, la falta de comprensión y las ganas de ese sentimiento victimista que llenaba su vida respecto a ella.

-Me engañaste- le dijo en cierta ocasión...En realidad no fue un engaño, fue un intento de ser como no era, de doblegarse a una elección que no fue la suya, ella era un alma libre, sin ataduras de religiones, con un cielo abierto a todas las posibilidades, sin embargo, en un momento demasiado largo se doblegó, fue débil y cuando quiso levantar de nuevo sus alas de libertad lo pagó con el desprecio inhibido pero patente de él, un desamor que se notaba en su mirada, por muy correcto que quisiera parecer había levantado un muro infranqueable, un mundo de diferencias por un hipotético dios en el que quería poner toda su fe y su amor, mermando al mismo tiempo el amor que había creído sentir por ella...

¿O era la imaginación de ella que le jugaba una mala pasada?, de todas formas no era la persona que necesitaba que la "hicieran feliz", pero, esos reproches velados y no tan velados que a veces salían a la luz, ¿No eran la prueba de que eso era lo que ocurría?. 

Y pasaba la vida de esa forma, juntos, pero aislados, en esa soledad compartida que se puede sentir en el desconsuelo de las almas, en la lucidez del pensamiento.




lunes, 11 de abril de 2016

Desgranando arvejas...








Estaba  en la cocina pelando unas arvejas (guisantes) que le había  regalado su  hermano de la finca que trabajaba. En ese momento, sin darse cuenta se sintió con once años, en la mesa de la cocina de su casa con su mamá y sus hermanos, en el centro una fuente llena de ellas para pelar, era la tarea que mamá les había puesto esa mañana, siempre lo hacía cuando había que ayudar, entre los tres llevaban a cabo la tarea encomendada.

-¿Puedo comerme una cruda?- le preguntó a su madre, a lo que ella contestó con su dulce sonrisa - Sí, pero solo una, que te pueden sentar mal- Así que se comió unas cuantas arvejas crudas que le supieron a gloria, sus hermanos hicieron lo mismo puesto que ella era la mayor y siempre le copiaban.

Es increíble, como los recuerdos vienen a nuestras mentes en el momento menos esperado. Se preguntó si su madre, ya ausente hacía demasiado tiempo, sería consciente de que esos momentos pasados juntos iban a ser tan poderosos que a través de tantos años todavía siguieran vivos en sus hijos. 

De la misma manera, pensaba que en un futuro también sería recordada por los hijos, por los nietos, por esos momentos que casi inconscientemente pasamos juntos y llenan nuestras vidas, momentos haciendo cosas sencillas, cotidianas, pero que forman parte de nuestras vivencias, de nuestro carácter, me atrevería a decir. Y es que es muy cierto que la vida está hecha de esos pequeños detalles, de esas inadvertidas complicidades...

jueves, 7 de abril de 2016

Mi supernieto.



La ilusión contagiosa
la vida entera en la mirada
el agradecimiento hecho realidad
todo es posible a sus años

nada le impide avanzar
torbellino de ideas
agilidad en acción
alegría a raudales.

No importan las alas,
si no las tiene, las inventa
no importa la altura
salta porque es apasionante.

Bailar no es un problema
si hay música su cuerpecito
se moverá al compás
de sus canciones.

Si hay que cantar, se canta
acompañado de cualquier instrumento,
puede ser un libro haciendo de
guitarra, también el libro podría ser espada

Si hay que ir al espacio
una trona patas arriba
hará de nave espacial
con solo pulsar un "botón"

esa nave el cielo surcará
y a otra galaxia lo conducirá,
con un caldero como casco
desembarcará orgulloso y seguro avanzará.

Así empieza su vida,
su aventura, volando, saltando
jugando, inventando,
dejándose querer como solo un niño sabe hacer.









lunes, 4 de abril de 2016

El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Aristóteles.




Y ahí estaba de nuevo
las horas pasaban y Morfeo no quería llevársela
los pensamientos se agolpaban
en su mente preocupada

de nuevo la incertidumbre
que no le gustaba,
que le hacía volar volviendo
a situaciones superadas.

¿Superadas?
hay vidas que nunca cambian
pero, ¿No estaba de nuevo juzgando?
¿Cuándo aprendería?

Guardar silencio
recurso claro de los avanzados,
de las conciencias humildes
que saben que nada saben.

Como un río que sigue su curso
hasta su desembocadura
como un ave que emprende el vuelo
solo por el placer de volar.

Así quería vivir
haciendo sin decir
constatando, no elucubrando
amando sin condiciones

aceptando vivencias,
que la vida era eso
empezar con llanto propio
y terminar con experiencia.