Mostrando entradas con la etiqueta nietos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nietos. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de febrero de 2017

A esos dos LU y a cada uno de ellos.




Y tú estas y yo estoy
y juntos somos.
Tú creciendo yo menguando,
quiero ser ese testigo
todo el tiempo que me quede
alimentar momentos
aunque sean breves

Porque el recuerdo
es renovar vivencias
y ellas son
lo que nos sucede
lo que vivimos antes
y después, que de nuevo aparece
haciéndose reales y como presentes.

Vive tu vida
sintiéndola,
yo estaré expectante
viéndote experimentar
y crecer constantemente
sé siempre dueño de ti mismo
y la dignidad te acompañará siempre.


lunes, 30 de enero de 2017

Carta a mi segundo nieto.




Mi pequeñín llegado del amor, una promesa de dulzura que colma mis sueños más ambiciosos que han sido los más sencillos. 


Todo se ha ido cumpliendo o es que yo soy muy conformista? No lo creo, es, simplemente la autorealización, el zenit de una vida de trabajo y buenas intenciones. 


Nunca aspiré a llegar a ninguna cima que me fuera inalcanzable, a ninguna meta, simplemente caminé y andando por las veredas tropecé, aún cuando había tratado de evitarlo. 

Pero me levanté, lloré y disfruté, aprendiendo avanzo, sabiendo que la paz no era un destino, que la felicidad se sentía a ratos y la desgracia también, que la vida es eso, caminar conscientemente, sentir cada instante...



Hoy, has llegado a esta vida que vivo colmando mis ilusiones, mis sueños más lúdicos, has despertado mis sentimientos más dulces convirtiéndome por segunda vez en ABUELA.

miércoles, 20 de julio de 2016

Que viene mi segundo nieto...


                                                  
                                                



En primavera, un precioso día de mayo, concretamente el veintitrés, me enteré de tu incipiente existencia. 

Las lágrimas de tu padre me hicieron saber que ya era más tu padre que mi hijo...y eso me llenó de orgullo, de una emoción interna que me decía que lo había hecho bien, que lo que siempre deseé se estaba cumpliendo, la madurez llega cuando te responsabilizas de tu propia vida, pero cuando desde esa madurez se decide responsabilizarse además de una nueva vida, es para mi un signo de distinguida generosidad. Eso es lo que vi en la emoción contenida de mi querido hijo.

Ahora estamos todos tan felices y tú tan chiquitita o chiquitito... Espero que estés en paz siempre como lo estás ahora, en tu inconsciencia aceptas lo que se te da sin cuestionarte absolutamente nada, confiando en la vida, en tus padres, porque de todas formas, no podrías hacer otra cosa, pero al mismo tiempo se puede aprender mucho de ti, de un ser que sin pensar todavía , simplemente es, sigue adelante en la etapa que existe, para llegar mas allá, para crecer, para un día nacer y convertirte en un ser humano completo. 

Ojalá entonces sigas evolucionando con la misma fe que lo haces ahora, con la misma paz y sosiego y que ese sentimiento te acompañe a lo largo de tu vida.

Ya te quiero, pequeño ser.

jueves, 7 de abril de 2016

Mi supernieto.



La ilusión contagiosa
la vida entera en la mirada
el agradecimiento hecho realidad
todo es posible a sus años

nada le impide avanzar
torbellino de ideas
agilidad en acción
alegría a raudales.

No importan las alas,
si no las tiene, las inventa
no importa la altura
salta porque es apasionante.

Bailar no es un problema
si hay música su cuerpecito
se moverá al compás
de sus canciones.

Si hay que cantar, se canta
acompañado de cualquier instrumento,
puede ser un libro haciendo de
guitarra, también el libro podría ser espada

Si hay que ir al espacio
una trona patas arriba
hará de nave espacial
con solo pulsar un "botón"

esa nave el cielo surcará
y a otra galaxia lo conducirá,
con un caldero como casco
desembarcará orgulloso y seguro avanzará.

Así empieza su vida,
su aventura, volando, saltando
jugando, inventando,
dejándose querer como solo un niño sabe hacer.









jueves, 7 de mayo de 2015

Cuentos para mis nietos. Lupi el pajarito.

Lupi era un pajarillo que vivía en una granja rodeado del cariño de sus padres y hermanitos.  Ayudaba en todo lo que podía, recogía ramitas y bichitos para tener almacenada la comidita que más les gustaba a los pajaritos.
                                              
Foto de Néstor M. Garavito
En las afueras de la granja había también familias de pajaritos que apenas tenían comida, así que Lupi siempre que podía cogía del almacén algunas hojitas, ramitas y bichitos y los repartía entre las familias que no tenían tanta suerte como él.
                                       
Foto de Néstor M. Garavito
      
Pero había una cosa que a Lupi no le gustaba. En la misma granja, había otra  familia de cotorras, ellas comían todo lo que encontraban, disfrutaban de la abundancia. 
                                            
Foto de Néstor M. Garavito
Un día, las cotorras invitaron a Lupi a comer, pero a cambio, tenía que coger del almacén que sus papas cuidaban con tanto esmero, un montón de comidita para regalar a aquéllas cotorras para su reunión. También le dijeron que se tenía que poner un precioso traje de fiesta para ir.
                                       
Lupi, que era muy sensato, pensó: si me hago un traje nuevo, tendré que cambiarlo por un montón de ramitas, bichitos y hojitas, además, ¿Las cotorras para qué quieren tanta comida si ya tienen un montón?, ellas viven lujosamente. No entiendo su necesidad.

Así que se fue a la fiesta con su vestido de siempre y llevó solo unas pocas cositas como bichitos secos y hojitas. Al llegar, los invitados le miraron recelosos y cuchicheaban entre ellos - Mira a Lupi, va como si no tuviera suficiente para ponerse un nuevo vestido y qué poca comida ha traído..., es un tacaño - 
                                             
Foto de Néstor M. Garavito
Cuando terminó la fiesta, en la que Lupi no se divirtió demasiado, volvió a su hogar. Estaba triste, porque aquéllos amigos no lo comprendían, él no entendía para qué se ponían trajes nuevos cada vez que salían, si el que tenían no estaba roto ni nada, sentía pena por las cotorritas que si no tenían muchas cosas estaban tristes.

Al día siguiente, llamaron a su puerta, una familia de pajaritos estaba en apuros, habían tenido muchos hijitos y unos niños les habían destrozado su nido, ahora tenían que empezar por el principio y con los bebés llorando todo el rato pio, pio, pio, así que necesitaban comida urgente, Lupi fue al almacén, sacó todo lo que pudo para ayudar a esta familia, también les llevó muchas ramitas con hojas para abrigarse, acumuló todo lo que pudo para ayudarles, todo lo que encontró para que estuvieran bien.

Y es que Lupi sabía dónde estaba la verdadera necesidad y le gustaba ayudar a los demás, con eso era con lo que él era feliz, pero las cotorras no sabían este secreto de Lupi y lo juzgaban sin conocerlo. No deberíamos hablar de los demás sin saber las razones que tienen para hacer lo que hacen o decir, lo que dicen.

viernes, 22 de agosto de 2014

Cartas a mi nieto IV - Un largo verano con Lucien.

                                         


                                                      

                        Lucien es mi primer nieto, es difícil no caer en la ñoñería tirando a cursilada cuando de un hecho tan "normal" como que nazca un ser humano se hace un acontecimiento de tal magnitud, que toda tu vida empieza a girar en torno a ello.

                  Mi nieto es un niño maravilloso que quizá por esas ausencias causadas por la profesión de su padre, se me ha hecho aún más, si cabe, especial. Ellos van y vienen, pero este verano ha sido especial. Lucien ha cumplido un año, ríe, interactúa, camina y hasta habla  algunas palabras, es un milagro de la vida, es decir, es otro milagro de la vida. Mis sentimientos se disparan y me creo que no hay otro niño como él, que es único, y lo es. 

                         Vuelvo a vivir aquél tiempo mágico, cuando nacían mis propios hijos, lo más grande que me ha pasado, cada uno de ellos es único, cada hijo con su personalidad, con sus ocurrencias, tiempo de risas y de alegría, porque tuvimos mucha suerte con que fueran niños sanos, soy consciente de que no siempre es así, por eso agradezco cada día que paso, cada sensación que experimento. También la actual experiencia, la de extrañar su risa, su inquietud, sus alegatos y mis dolores de espalda, quiero sentirlos otra vez, doce días sin verle y temo que me olvide, que no me diga Yaya cuando nos veamos de nuevo. Sí, ya sé que está el skype...pero no es lo mismo, me desconsuela no poder tocarle y al mismo tiempo tenerle tan cerca...

                          Injusta distancia que nos separas, que dejas pasar los días sin que pueda ser testigo de sus avances, de sus risas y correteos, al tiempo le pido que pase pronto para tenerte de nuevo cerca, para acariciarte y besarte y contarte todo lo que te quiero, todo lo que te espero. Mi consuelo es saber que tú eres dichoso de todas las formas, que todavía eres un niño que disfruta de cada momento tan intensamente como a mi me gustaría hacerlo, pero, es que yo ya no soy niña, me olvidé cómo se hacía, cómo se vivía el ahora y ya está. Por eso necesito que tú me lo enseñes de nuevo, contigo aprenderé que no hay pasado ni futuro, que solo es ahora, cuando tú estés ...