Follow by Email

viernes, 12 de mayo de 2017

Desaprender. No es cuestión de aprender mucho, es cuestión de desaprender mucho. Osho


“Pero lo más grave es que ni siquiera nos vemos a nosotros mismos como tales, sino la envoltura y la apariencia de nosotros mismos, justo aquello que, cuando tengamos claridad y sabiduría, descubriremos que no somos.” Ramiro Calle






¿Porqué no había aprendido a volar?, ¿Porqué siempre había vivido para los demás, dónde había aprendido a vivir de esa manera?, añoraba ser libre de ella misma, de repente, se dio cuenta, se había convertido en una máquina de trabajar, de estar siempre disponible, cantando incluso y feliz...¿Feliz? La verdad es que solo había volado cuando su trabajo de azafata se lo había exigido, pero ni siquiera en aquel tiempo levantó sus pies del suelo.

Recordó cuando hacía muchos años una amiga le regaló aquélla tarjeta, en ella se veía una niña que levitaba con una sonrisa muy amplia en su cara y una frase que decía, "Vuela, para volar solamente tienes que de la tierra tus pies despegar", algo por el estilo. Su amiga que la conocía bien quería indicarle que no fuera tan terrenal, tan ecuánime, tan dedicada y esforzada. Lo agradeció, le hizo gracia, pero no supo cómo hacerlo, ella volaba con sus libros, en sus letras, pero en su realidad jamás había despegado sus pies del suelo.

Sintió una profunda tristeza, siempre había creído que hacía lo correcto, pero ahora dudaba, no era la primera vez que se había sentido atrapada de aquella forma, que sentía el anhelo de marchar, de probar cómo sería esa otra forma de caminar, sin lastre, pero el peor cargamento lo tenía ella en su alma, unas cadenas que estaban cerradas con un candado imposible de abrir. El candado del apego, a las personas y a las cosas. Tenía un arduo trabajo por delante: Desaprender.

viernes, 5 de mayo de 2017

Gracias.




Hola amigos y amigas virtuales, esos que sin conocerme me dedican su tiempo, emplean unos minutos en leer mis letras, hacen el milagro de que lo que escribo interese a alguien, ¡Quien me lo iba a decir cuando escribía en silencio, en papel!, escritos desde siempre, desde que descubrí que tenía una salida a mis ansiedades, a mis tristezas y alegrías, escribir como leer han sido desde muy joven mis dos grandes aficiones, pero haber llegado a tener un grupo de blogueros tan leales, eso sí que nunca lo pude imaginar. He estado retirada por temas personales este último tiempo, pero sin olvidar este rincón que ya forma parte de mi vida, parece mentira cómo una afición ha hecho que formemos un equipo más o menos asiduo de lectores y escritores, no he dejado de leer estos días esporádicamente algunos de los últimos temas de ustedes, ya me meteré a comentar en cada uno de esos espacios que ya me son tan familiares.

Así que la entrada de hoy es de agradecimiento a todos ustedes, a los comentarios y tiempo que dedican a pasar por aquí, un placer. Es especialmente agradable porque, (Pienso yo) en esos momentos en que nos leemos y nos escribimos, de alguna forma lo que hacemos es escuchar al otro, sin oír nuestras voces interiores como cuando conversamos y tratamos continuamente de exponer nuestro criterio, el leer los escritos de mis diferentes amigos blogueros es tan placentero como cuando en una conversación alguien escucha sin emitir ninguna opinión, sin interrumpir, después se puede contestar, pero ya nos ha dado tiempo a pensar qué vamos a escribir, no sé si me explico...

MUCHAS GRACIAS por estar ahí, espero que sigamos leyéndonos y escribiéndonos  mucho tiempo.