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jueves, 21 de febrero de 2019

Y ella la quiere conocer.



Ella, que disfrutó de aquel hombre que durante once años fue su padre cuando aún su nacimiento no estaba ni proyectado. 

Ahora venía de tierras lejanas con el deseo de conocer a sus...¿Hermanastros?, personas extrañas que nunca se habían visto pero que compartían la sangre del mismo hombre, qué curioso, pensó, al principio sintió rechazo, no le apetecía conocerla, pero después le picó la curiosidad como hija que no tuvo a su padre frente a la que había sido ¿Su sustituta?. 

Le podría preguntar cómo había sido el padre, cómo era su amor, cómo cuando ella fue adolescente, cómo cuando sintió su primer amor, cómo cuando ella eligió compañero, cómo cuando se comprometió, cuando se graduó, cuando tuvo su primer hijo, cómo amaba a sus nietos, cómo quiso a su nueva mujer, cuántos años vivió, qué enfermedades tuvo o si no tuvo ninguna, porqué la había abandonado, quizá ella lo sabría y se lo podría explicar, porqué nunca más quiso saber de su primera familia.

Porqué su hermana de él, su tía, le había negado su dirección cuando ella se la preguntó al tener su primer hijo para decirle que era abuelo y tuvo que dirigirse a un frío consulado para conseguir un triste apartado de correos. Porqué le contestó con aquella crueldad a la carta que le envió. 

Cómo había fallecido, cuándo...


Sí, quizá sería un acierto conocer a su hermanastra después de tantos años para así sentir, a través de ella, cómo hubiera sido su vida si hubiera tenido padre.

martes, 2 de enero de 2018

Yo.



La verdad es que soy el rey del mambo. Nadie sabe tanto como yo, pertenezco a los más selectos grupos de esta sociedad caduca y en decadencia, pero yo, yo soy de lo mejorcito que ella, esta sociedad ha dado.

Menuda estúpida mi tía, ella piensa que soy un analfabeto emocional, qué sabrá el burro lo que son caramelos, bah, “Keleden”. Lo que me tienen es una envidia que no la superan, claro, ¿Cuándo van a llegar ellos a mi rango, eh?, nunca, porque están anquilosados en sus ideas y prejuicios. Sin embargo yo, he superado un obstáculo tras otro, me he superado a mi mismo, he sacado tres títulos, hablo cinco idiomas, he leído ni te cuento de libros, pregúntame por autores y te digo. Lo cierto es que todos saben lo que valgo, cuando nos reunimos, ¿Quién es el que habla?, pués yo, naturalmente, es que ya es clásico, ellos ni saben qué decir, en realidad sus vidas son tan pobres, tan monótonas. Yo es que por mi trabajo viajo mucho, reuniones, presentaciones, comidas y cenas...Ella tampoco me aguanta mucho, dice que bebo demasiado, está fatal, claro, la llevo manteniendo desde que la conocí. Mal agradecida. 

A veces tengo que ponerme muy muy serio con ella, la pobre, no entiende nada, es muy guapa mi mujer, pero dentro de esa cabecita tan linda me pregunto si hay vida inteligente, yo la quiero, a mi manera, cuántas veces me ha dicho de separarnos, pero ni hablar, qué van a decir mis colegas, por favor, qué ordinariez separarse, eso se deja para los incultos, no sé cómo hacérselo entender, es que es muy torpetona ella. Qué paciencia señor, cuándo aprenderá a estar a mi altura. Es ella y solo ella la culpable de mi adición al alcohol.

viernes, 12 de mayo de 2017

Desaprender. No es cuestión de aprender mucho, es cuestión de desaprender mucho. Osho


“Pero lo más grave es que ni siquiera nos vemos a nosotros mismos como tales, sino la envoltura y la apariencia de nosotros mismos, justo aquello que, cuando tengamos claridad y sabiduría, descubriremos que no somos.” Ramiro Calle






¿Porqué no había aprendido a volar?, ¿Porqué siempre había vivido para los demás, dónde había aprendido a vivir de esa manera?, añoraba ser libre de ella misma, de repente, se dio cuenta, se había convertido en una máquina de trabajar, de estar siempre disponible, cantando incluso y feliz...¿Feliz? La verdad es que solo había volado cuando su trabajo de azafata se lo había exigido, pero ni siquiera en aquel tiempo levantó sus pies del suelo.

Recordó cuando hacía muchos años una amiga le regaló aquélla tarjeta, en ella se veía una niña que levitaba con una sonrisa muy amplia en su cara y una frase que decía, "Vuela, para volar solamente tienes que de la tierra tus pies despegar", algo por el estilo. Su amiga que la conocía bien quería indicarle que no fuera tan terrenal, tan ecuánime, tan dedicada y esforzada. Lo agradeció, le hizo gracia, pero no supo cómo hacerlo, ella volaba con sus libros, en sus letras, pero en su realidad jamás había despegado sus pies del suelo.

Sintió una profunda tristeza, siempre había creído que hacía lo correcto, pero ahora dudaba, no era la primera vez que se había sentido atrapada de aquella forma, que sentía el anhelo de marchar, de probar cómo sería esa otra forma de caminar, sin lastre, pero el peor cargamento lo tenía ella en su alma, unas cadenas que estaban cerradas con un candado imposible de abrir. El candado del apego, a las personas y a las cosas. Tenía un arduo trabajo por delante: Desaprender.

domingo, 12 de marzo de 2017

A ese pedazo de ser humano.



A ti que tratas cada día de superarte, 

a ti que la generosidad se te hace ardua
y sobrepasa los límites de tu miedo,
una inseguridad que te fue transmitida,
un desasosiego que te hace desconfiar
de lo nuevo, de lo extraño, de lo inesperado.
Te veo luchar contra ti mismo,
incluso sin ser del todo consciente,
sobreponerte a tus inclinaciones
de conservar, de no compartir, 
te veo ir más allá de tus limitaciones,
queriendo ser altruista sin haberlo aprendido,
modificando a menudo tus inclinaciones
de controlarlo todo, de prever lo imprevisible.
Pero día a día, año a año vas aprendiendo
con esfuerzo, con la voluntad fuerte
de quien empieza una nueva tarea cada día,
que caes pero luego te recompones
juntas tus trocitos y vuelves a completar 
tu puzzler de emociones varias
de equivocaciones dolorosas, de auto perdón.
Hasta el ilustre apellido te regatearon 
cuando quisiste querer, cuando decidiste regalarlo
a quien no llevaba sangre "azul"
pero aquel fue el principio de tu nueva historia,
de tu nueva vida, la demostración de tu hidalguía 
de tu verdadera valía, lejos de estereotipos
creados por mentes frívolas 
erigiste en ti la verdadera nobleza 
la que no se lleva en los apellidos
la que se demuestra siendo y sintiendo
como un ser humano.

sábado, 4 de marzo de 2017

¿Es la voluntad más fuerte que el amor?




Amor o voluntad.

Era joven y la vida le sonreía por todas partes, una familia adorable, un trabajo entretenido y bien remunerado, un esposo atento, buen padre y mejor compañero, pero, siempre aparece el pero...

Una de las mañanas que se incorporó a la oficina de firmas lo vio, no puede ser pensó, estos militares tan atractivos no es común que te los asignen para unas maniobras de una semana, normalmente eran señores mayores y nada atractivos, pero él... Se dirigió a ella con una sonrisa de esas que desarman, se presentó, soy Luis y tú debes ser Helena, reaccionó lo más naturalmente que pudo, tratando de evitar su turbación.

Aquélla semana pasó como un rayo, había llegado la hora de despedirse y así lo hicieron, hubo cierto coqueteo entre los dos, pero nada más, así que Helena volvió a su casa y a su rutina de nuevo. 

No podía dejar de pensar en Luis, le molestaba no poder quitárselo de su mente, le remordía la conciencia cuando de repente se sentía ausente mientras su marido le hablaba, se estaba convirtiendo en una obsesión.

Hasta que le volvió a tocar trabajar con Luis de nuevo, él ya no disimulaba su atracción por ella y allí estaba ella haciendo de tripas corazón para no caer en lo que más deseaba en aquellos momentos, darse a él por completo. Cuando terminaron los días de trabajo, Luis le dijo que iba a estar esperándola en el hotel, (Él venía destacado pues no tenía base donde ella vivía). Mientras conducía de vuelta a casa pensó que quizá esa sería una buena solución, harían el amor y seguramente después todo volvería a la normalidad. No fue capaz. Volvió a la rutina. 

Siguieron los encuentros de trabajo y era ya imposible olvidarle. Casualmente, a su marido le ofrecían un nuevo trabajo en otra zona y le preguntó qué le parecería mudarse. No lo pensó dos veces, le dijo que sí, pidió asimismo traslado para ella, era la solución a esta situación que ya se estaba haciendo insostenible. Había hecho una lista de lo que perdería si seguía su instinto, iba a perder mucho, iba a hacer daño, no se lo iba a perdonar nunca a ella misma. De esa manera no fue difícil tomar la decisión.

Nunca más volvió a ver ni a saber de Luis. Nunca supo cómo hubiera sido su vida si hubiera dejado que su marido se hubiera marchado unos meses antes como él mismo sugería, para una vez instalado que ella y los niños definitivamente se mudaran a la nueva ciudad. Algo dentro de ella clamaba por alejarse de aquella situación que le había robado su paz, su rutina. No se arrepintió nunca de haber tomado aquella decisión.

A propósito de esta historia me he preguntado: ¿Qué es más fuerte, el amor o la voluntad?, ¿Cuántas historias como esta han terminado de manera diferente?, ¿Es cuestión de lucidez, de madurez o de frialdad y resignación?. Supongo que simplemente cada uno actúa según su conciencia, su valentía o acomodo. Pero estas cosas pasan...y el amor prevalece...¿O es la voluntad?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Elegir el descontento.







Siempre tropezaba con algo, aún cuando todo se tornaba a su favor, ella declinaba dejarse envolver por la dulzura del momento, como si de una huída hacia el descontento fuera su meta, como si en un hipotético cambio estuviera escondida aquélla felicidad que no se había permitido más que por escasos tiempos. Cambiaba de situación, pero volvía el desaliento.

Contemplar su desazón era lo único cierto, daba igual que todos bailaran a su son, que trataran de conseguir lo imposible, verla feliz, en paz, aceptando situaciones. Porque, ¿Qué es vivir en paz?, ¿No es valorar lo que tienes, minimizando  las carencias hasta la casi nula percepción de ellas?.

Cuando dentro de la persona existe un desasosiego involuntario pero persistente, nada se puede, solo esa persona tiene las herramientas para el cambio necesario, para lograr sentir el bien, la dulzura, el desvelo del otro, si no se traspasa esa barrera, la vida se va convirtiendo en un mar revuelto donde las olas cada vez serán más agresivas, hasta ahogarte.

Pero ella, no quería escapar, no estaba dispuesta a ceder para encontrar la ansiada calma, poco a poco, se fue quedando sola, es posible que fuera eso lo que buscaba, lo que estaba eligiendo, acaso, para estar por fin en paz...


lunes, 11 de abril de 2016

Desgranando arvejas...








Estaba  en la cocina pelando unas arvejas (guisantes) que le había  regalado su  hermano de la finca que trabajaba. En ese momento, sin darse cuenta se sintió con once años, en la mesa de la cocina de su casa con su mamá y sus hermanos, en el centro una fuente llena de ellas para pelar, era la tarea que mamá les había puesto esa mañana, siempre lo hacía cuando había que ayudar, entre los tres llevaban a cabo la tarea encomendada.

-¿Puedo comerme una cruda?- le preguntó a su madre, a lo que ella contestó con su dulce sonrisa - Sí, pero solo una, que te pueden sentar mal- Así que se comió unas cuantas arvejas crudas que le supieron a gloria, sus hermanos hicieron lo mismo puesto que ella era la mayor y siempre le copiaban.

Es increíble, como los recuerdos vienen a nuestras mentes en el momento menos esperado. Se preguntó si su madre, ya ausente hacía demasiado tiempo, sería consciente de que esos momentos pasados juntos iban a ser tan poderosos que a través de tantos años todavía siguieran vivos en sus hijos. 

De la misma manera, pensaba que en un futuro también sería recordada por los hijos, por los nietos, por esos momentos que casi inconscientemente pasamos juntos y llenan nuestras vidas, momentos haciendo cosas sencillas, cotidianas, pero que forman parte de nuestras vivencias, de nuestro carácter, me atrevería a decir. Y es que es muy cierto que la vida está hecha de esos pequeños detalles, de esas inadvertidas complicidades...

lunes, 11 de enero de 2016

Al amor por el dolor.








¿Fue bruscamente o fue paulatino?, ¿Cuándo empezó a saberse abandonada?, ¿Cuándo sintió las agujas en su corazón?, ¿Cuándo fue que el suelo se hundió bajo sus pies?, ¿Que aquel que la había amado ya no estaba?, ¿Cuándo dejó de celebrar sus cumpleaños?...


Toda la inocencia desapareció sin dejar rastro, su confianza empezó a tambalearse, su mundo hecho añicos, aquel dolor, aquel vacío, el desconsuelo, las miradas furtivas hacia otras familias completas...otro colegio, otros amigos, sin primos, sin tíos, todo cambió tan de repente que casi no se daba cuenta.



Y empezó la sobriedad, las preocupaciones, la austeridad, empezó a crecer aceleradamente, a ser adulta a los 12 años. 


Y así llegó su juventud, su primer trabajo,  su primera colaboración económica a su familia, así siguió muchos años. 

Se repitió de nuevo otra gran decepción, pero aquello no era nuevo para ella, así que la afrontó,con valentía,  siguio adelante con la firme intención de cambiar su destino,  lo consiguió, puso ilusión donde estaba la desesperanza, confianza donde había suspicacia,  fe en su futuro...

Y de repente, todo cambió, encontró la vida que le estaba esperando, la familia, todo un mundo lleno de vida nueva surgió ante ella y lo aprovechó, hasta el más mínimo segundo le fue revelado como maravilla. Y es que, con aquella base de dolor, todo lo bueno se triplicaba ante su mirada y se convertía en regalo de belleza y amor, había aprendido a través de la pena, ahora cualquier gesto de amor se le antojaba un milagro y ella misma se había llenado de paz, de saber vivir, el haber conocido lo que no debía ser, la había transformado en un pozo de gratitud del cual manaba un amor inacabable. Se había convertido en una persona en paz.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Blanco y negro.





Llegó feliz, tenía el resultado en sus manos: pregnosticon: positivo.

Él estaba sentado mirando por la ventana, la miró taciturno, ella le puso el papel delante de sus ojos con su mejor sonrisa, al ver su reacción se le heló la sangre en las venas.

Después todo fueron discusiones, que no podemos, que conozco a alguien en Holanda que te ayudará a deshacerte de él, que no puedo cargar con esto ahora mismo, qué cómo ha ocurrido, que yo te quiero mucho pero no es el momento... Se le cayó el mundo encima, lloró otra decepción en su corta vida. Pero ella estaba hecha a base de eso, de decepciones, así que se levantó, salió a buscar trabajo, lo encontró, hizo su maleta y se marchó, a vivir una vida nueva, donde tendría cabida aquél pequeño ser que crecía por minutos dentro de ella y que se convertiría en su motivación, en su razón de existir, en su orgullo de madre coraje.

Pasaron tres años, duros, la lucha era constante, no fue fácil criar a una hija sola, pero con solo mirarla se le olvidaban todos los problemas, aquel pequeño ser alegre, amoroso, le demostraba cada día que no se había equivocado, que su valentía estaba recompensada.

Entonces apareció él, se enamoró hasta la médula, volvió a perder la cabeza, a no calcular, a querer sin límites...y volvió a ocurrir, pero esta vez fue muy distinto, él se alegró tanto como ella, se hizo cargo de sus responsabilidades, aceptó el reto, la desposó, los amó a los tres, tuvieron mas familia después.


Así, de esa forma tan real,  ella aprendió que no todas las personas son iguales, que todo es relativo, que hay belleza y crueldad, que hay seres valientes y asustados, que hay lágrimas y risas, amor y desdén, locura y sosiego...y encontró la paz.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Mientras el ego domina...




Otra vez discutían, gritaban, se insultaban, bajó la escalera, allí estaban, como tantas veces, desde su escondite los miraba, sin poder hacer nada, solo taparse los oídos y llorar...

Salió al jardín, miró las rosas, eran tan bellas, los árboles, el cielo, aunque nuboso dejaba entrever su azul celeste, la luna ya aparecía en un atardecer todavía claro. Abrió la puerta de la cancela y salió a la calle, primero caminando, luego corriendo huyó de aquel horror que era su vida, su casa, sus padres...

No quería pensar en ello, quería solo admirar cuanto de bueno encontraba a su paso, anhelaba la paz, el sosiego que parecía haber dentro de las casas de aquella lujosa urbanización, deseaba sentirse tranquila, sin sobresaltos, segura. ¿Era pedir mucho? 

Entró en el parque , silencio, cantos de pájaros, el viento movía las hojas de los árboles produciendo un breve murmullo que a ella se le antojaba música, en el pequeño lago seguían los cisnes y patos en su apacible paseo por aquellas aguas tranquilas, se quedó un rato absorta, contemplando...

De repente, una mano en su hombro, miró hacia arriba, allí estaba él, un anciano de cabello blanco que la miraba con dulzura. -¿Cómo te llamas? - Quiso saber- Ana- contestó tímidamente. -¿Cuántos años tienes?- Seis- Y tus padres, ¿Dónde están?- Discutiendo, en casa.- 

-Dame la mano, te acompañaré hasta tu casa, no puedes estar sola en la calle- Gracias- le dijo, -No se preocupe, ya estoy sola en la vida- dijo bajito, se agarró de aquella mano cálida y se dejó acompañar...

jueves, 30 de julio de 2015

Luces sin sombras





Vivir sobre la alfombra sin dejar salir la basura,  sin asomo de realidad no vaya a ser que la 

autenticidad nos descubra. Así una vida entera, así, sin primaveras, qué bonito cielo, qué precioso el 

mar, mira las flores, ¿Alcanzas a ver las luces sin sombras? Esas, que creen que engañan y son 

esclavas de su fatuidad.