Y ahí estaba de nuevo
las horas pasaban y Morfeo no quería llevársela
los pensamientos se agolpaban
en su mente preocupada
de nuevo la incertidumbre
que no le gustaba,
que le hacía volar volviendo
a situaciones superadas.
¿Superadas?
hay vidas que nunca cambian
pero, ¿No estaba de nuevo juzgando?
¿Cuándo aprendería?
Guardar silencio
recurso claro de los avanzados,
de las conciencias humildes
que saben que nada saben.
Como un río que sigue su curso
hasta su desembocadura
como un ave que emprende el vuelo
solo por el placer de volar.
Así quería vivir
haciendo sin decir
constatando, no elucubrando
amando sin condiciones
aceptando vivencias,
que la vida era eso
empezar con llanto propio
y terminar con experiencia.
