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domingo, 10 de noviembre de 2013

De boda a Riviera Maya.

A pesar de vivir en un pequeño paraíso con 23º centígrados, un cielo limpio y azul como pocos, sin bichos, sin huracanes, sin tornados, con un mar inmenso y acogedor... decidimos  viajar 14 horas en avión desde Canarias pués son 3 horas a Madrid y casi 11 a Cancún en un avión de Air Europa cuya capacidad está aprovechada al máximo a menos que vayas en primera, los asientos tienen entre ellos unos 50 cms. de distancia a todas luces insuficiente para una persona que mida 1,70 cms. pero, vamos a pensar que es por el precio que pagamos por lo que no nos merecimos un vuelo mejor, aclaro, un avión mejor, porque el factor humano es excepcional en dicha compañía, ellos tratan de suplir el resto de carencias, ¡Bravo por ellos!

Bien, desembarcamos en Cancún la humedad y el calor se hacen notar inmediatamente, nos trasladaron al hotel no sin antes darnos la bienvenida muy cordialmente y explicarnos grosso modo las bondades del lugar. Llegamos al hotel Hotel Riu Yucatan modernizado últimamente , vuelvo a resaltar el factor humano, calurosa recepción con todo tipo de detalles, habitación estupenda muy cerca de la playa.
Estábamos rendidos y después de comer algo nos metimos en la cama, para amanecer hacia las 07:00 horas...directamente al mar ¡¡Maravilloso!!, desayuno, ¡¡Fantástico!! y al mar de nuevo...la arena es dorada tirando a blanca, fina, deliciosa, el agua transparente y azul turquesa con una temperatura muy agradable. Hay que protegerse muuuuucho del sol, porque en menos de nada te has quemado. Un apunte: molesta el olor de los diferentes barcos que surcan el mar para mi gusto demasiado cerca de la orilla con sus diferentes ofertas de diversión.

Un alto para almorzar, como era el primer día lo tomamos con mucha calma y lo que hicimos fue organizar un par de excursiones con el guía y con la inestimable ayuda del personal de recepción. Por la tarde nos arreglamos un poco y nos dirigimos a la Quinta Avda.
en Playa del Carmen, fuimos en taxi, pero bien se puede ir también caminando, es un paseo bonito...si no llueve jejeje, ya les contaré más adelante. Compras, paseo, cervecita, muy entretenido. Ah, miramos horarios y precios de Ferrys a Cozumel visto todo regresamos al hotel y cenamos, después una copita y la animación, la charla...muy bonitos momentos compartidos con personas maravillosas.

Segundo día.- Excursión a Tulum y Cobá
maravillosa experiencia que realizamos en un taxi privado que nos facilitó la recepción de nuestro hotel, Leo, el taxista superamable y educado, la gente del lugar es muy cariñosa y te ayuda en todo lo que puede. Los dos sitios de interés histórico y cultural son más que recomendables. También nos dimos un bañito en un Cenote lo cuál no deja de ser una aventura, igual que mi marido atreviéndose a escalar una pirámide con sus añitos, pero él es así...

Tercer día.- Pequeño bus con guía (Miguel) y chófer (Jorge) que nos llevaron a Chichén Itzá
una de las 7 maravillas del mundo que vale mucho la pena visitar, Miguel nos explicó con gran conocimiento y sabiduría la historia a grandes rasgos, su mail que se lo pedimos es guiamiguelgomez@hotmail.com por si a alguien le interesa contactarle.
Almorzamos en Mayaland un lugar delicioso donde pensándolo bien valdría la pena pasar una noche entre la selva y rodeados por las plantas y árboles más exóticos, ¡Precioso!. Además comimos muy bien.  Continuamos hacia Valladolid una ciudad fundada en 1.543 y que para mi es copia de nuestra querida ciudad de S. Cristóbal de La Laguna declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Volviendo hacia Playa del Carmen nos empezó la lluvia...

Cuarto día.- Era el día señalado para irnos en ferry a Cozumel, pero había un viento y una lluvia que nos asustó un poco por el tema del barco y porque no hubiéramos podido visitar la isla como previsto, ya que no paraba de llover, así que pospusimos el viaje para el sábado que era el mismo día de la boda. Nos quedamos en el hotel, nos bañamos en el mar bajo la lluvia y lo pasamos pipa de todas formas, porque en el fondo eso era lo que queríamos y no había lluvia ni truenos ni relámpagos que pudiera impedirlo.

Quinto día.- Nos marchamos en barco a Cozumel, con lluvia, nubes y truenos jajajajaj, pero ni nos mareamos ni nada de nada, en media horita llegamos, recogimos el coche que habíamos alquilado previamente en Hertz y nos dirigimos al hotel Hotel B que teníamos reservado. Nos arreglamos y fuimos a la boda, llovía a cántaros, así que fue una gran boda pasada por agua y la celebración también, aunque allá hacia las 21:00 horas dejó de llover y quedó una noche de lo más apacible, comimos, bebimos, bailamos y acompañamos a una familia en su día feliz. Fue muy bonito y especialmente porque son una familia canaria que ya tiene dos hijas casadas en México.

Sexto día.- Baño en las aguas de Cozumel, maravilloso, desayuno y vuelta a Playa del Carmen, esta vez el mar tranquilo y llegamos sin novedad. Hotel, cansados de la trasnochada, siestecita, bañito en el mar, aunque la lluvia no nos quería abandonar.

Último día.- Sol reluciente...playa, almuerzo, baño, autobús, aeropuerto, visas, registros antes de embarcar pasajero por pasajero, con perros y todo..(!) viaje larguísimo e incomodísimo otra vez con ese AirBus 330 de Air Europa.

Y colorín colorado, este viaje se ha acabado. Y ¿Saben lo que les digo? que como CANARIAS no hay nada. ;))

viernes, 8 de noviembre de 2013

Cartas a mi primer nieto III.


Ya tiene cuatro meses y está lejos...pero lo siento como si estuviera conmigo, estoy feliz porque sé que está en las mejores manos: sus padres. Hoy me han entrado ganas de volver a hacer mis antiguos pinitos con el lápiz... para dibujarlo a él, porque cuando lo hago me siento mas cerca de su personita, porque cuento los días hasta verle de nuevo, hasta contemplar esos ojazos
que me despidieron hace dos meses mirándome fijamente desde los hombros de su papi, como diciendo, no te preocupes abuela, estaré bien, y tú también...solo dos meses, pero qué largo tiempo.

Esta distancia que rompe corazones y te obliga a hacerte fuerte, muy fuerte, para aguantar, para aceptar y considerar todo lo bueno que hay en tu vida, a pesar de los pequeños inconvenientes, creo que lo más sensato es valorar lo que de verdad es importante, descubrir que cada tiempo tiene su provecho, que lo que queda por vivir vale la pena.

Inventar formas nuevas dentro de lo ya tan conocido, siempre aprender, siempre ilusionarte, siempre agradecer...