jueves, 31 de marzo de 2011

Ya no siento mariposas en el estómago pero...


  Ayer hablábamos unas amigas de "Las mariposas en el estómago", esas que se sienten cuando recién uno está enamorado, cuando todo es nuevo, cuando existe el misterio, es el principio del amor, del que puede ser muy grande y profundo y también del que puede ser corto e intenso.

     Yo comenté que ya no siento esas mariposas, ahora, después de tantos años, te siento mas cerca que nunca, con sólo mirarte imagino lo que sientes, no han sido en vano los años compartidos, conviviendo, creciendo el uno con el otro, aprendiendo, comprendiendo y siendo cómplices, en tantas cosas… no cambio unas nuevas mariposas en el estómago por la comunión de años, por las vivencias que nos han hecho fuertes, que nos han enseñado a comprendernos, que nos han regalado a nuestros hijos, un tiempo maravilloso y en su mayor parte feliz. 

    Qué duda cabe que para llegar hasta aquí hemos tenido y seguimos teniendo diferencias, somos diferentes, somos uno cada uno de nosotros pero queremos mirar al mismo horizonte, queremos hacerlo juntos, es nuestra voluntad, una meta conjunta, innumerables momentos de alegría y también de pena, porque la vida es así, tiene de todo y de las emociones sentidas juntos ha crecido nuestro presente, ahora nos acompañamos, cuidamos el uno del otro, vivimos nuestro hoy, que el mañana ya llegará y también lo aceptaremos como hemos hecho hasta ahora, sin grandes aspavientos, porque, sabemos, que tanto el éxito como el fracaso son dos grandes mentiras, es la sencillez y las pequeñas cosas lo que aporta sentido a nuestras vidas, y es que, siendo tan diferentes, los dos hemos encontrado en la humildad nuestra razón de ser.
TE AMO.

3 comentarios:

  1. Muy bueno, excelente post.

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  2. Fantástico este amor sereno que nace con los años de compartir en armonía.
    Te felicito por ello, pues el mío también era así, hasta que se fue de este mundo dejando ese vacío tan conocido por casi todo el mundo, pero todo llega y todo pasa, luego queda el recuerdo junto a tus ausencias más queridas.
    Me ha encantado este relato sincero y dulce, ya solo el título es precioso.
    Mi enhorabuena por tu estado de felicidad.
    Abrazos.

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    1. Te agradezco enormemente el tiempo que me dedicas. Siento mucho la pena que has sufrido al tiempo que me consuela saber que fuiste dichosa. Por cierto, ojeando tu blog vi que tienes tres hijas bellísimas a las que adoras y tienes cerca de ti. Me alegro mucho. Un abrazo.

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