Mostrando entradas con la etiqueta Niñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Niñez. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de abril de 2016

Desgranando arvejas...








Estaba  en la cocina pelando unas arvejas (guisantes) que le había  regalado su  hermano de la finca que trabajaba. En ese momento, sin darse cuenta se sintió con once años, en la mesa de la cocina de su casa con su mamá y sus hermanos, en el centro una fuente llena de ellas para pelar, era la tarea que mamá les había puesto esa mañana, siempre lo hacía cuando había que ayudar, entre los tres llevaban a cabo la tarea encomendada.

-¿Puedo comerme una cruda?- le preguntó a su madre, a lo que ella contestó con su dulce sonrisa - Sí, pero solo una, que te pueden sentar mal- Así que se comió unas cuantas arvejas crudas que le supieron a gloria, sus hermanos hicieron lo mismo puesto que ella era la mayor y siempre le copiaban.

Es increíble, como los recuerdos vienen a nuestras mentes en el momento menos esperado. Se preguntó si su madre, ya ausente hacía demasiado tiempo, sería consciente de que esos momentos pasados juntos iban a ser tan poderosos que a través de tantos años todavía siguieran vivos en sus hijos. 

De la misma manera, pensaba que en un futuro también sería recordada por los hijos, por los nietos, por esos momentos que casi inconscientemente pasamos juntos y llenan nuestras vidas, momentos haciendo cosas sencillas, cotidianas, pero que forman parte de nuestras vivencias, de nuestro carácter, me atrevería a decir. Y es que es muy cierto que la vida está hecha de esos pequeños detalles, de esas inadvertidas complicidades...

jueves, 7 de abril de 2016

Mi supernieto.



La ilusión contagiosa
la vida entera en la mirada
el agradecimiento hecho realidad
todo es posible a sus años

nada le impide avanzar
torbellino de ideas
agilidad en acción
alegría a raudales.

No importan las alas,
si no las tiene, las inventa
no importa la altura
salta porque es apasionante.

Bailar no es un problema
si hay música su cuerpecito
se moverá al compás
de sus canciones.

Si hay que cantar, se canta
acompañado de cualquier instrumento,
puede ser un libro haciendo de
guitarra, también el libro podría ser espada

Si hay que ir al espacio
una trona patas arriba
hará de nave espacial
con solo pulsar un "botón"

esa nave el cielo surcará
y a otra galaxia lo conducirá,
con un caldero como casco
desembarcará orgulloso y seguro avanzará.

Así empieza su vida,
su aventura, volando, saltando
jugando, inventando,
dejándose querer como solo un niño sabe hacer.









jueves, 12 de noviembre de 2015

Mientras el ego domina...




Otra vez discutían, gritaban, se insultaban, bajó la escalera, allí estaban, como tantas veces, desde su escondite los miraba, sin poder hacer nada, solo taparse los oídos y llorar...

Salió al jardín, miró las rosas, eran tan bellas, los árboles, el cielo, aunque nuboso dejaba entrever su azul celeste, la luna ya aparecía en un atardecer todavía claro. Abrió la puerta de la cancela y salió a la calle, primero caminando, luego corriendo huyó de aquel horror que era su vida, su casa, sus padres...

No quería pensar en ello, quería solo admirar cuanto de bueno encontraba a su paso, anhelaba la paz, el sosiego que parecía haber dentro de las casas de aquella lujosa urbanización, deseaba sentirse tranquila, sin sobresaltos, segura. ¿Era pedir mucho? 

Entró en el parque , silencio, cantos de pájaros, el viento movía las hojas de los árboles produciendo un breve murmullo que a ella se le antojaba música, en el pequeño lago seguían los cisnes y patos en su apacible paseo por aquellas aguas tranquilas, se quedó un rato absorta, contemplando...

De repente, una mano en su hombro, miró hacia arriba, allí estaba él, un anciano de cabello blanco que la miraba con dulzura. -¿Cómo te llamas? - Quiso saber- Ana- contestó tímidamente. -¿Cuántos años tienes?- Seis- Y tus padres, ¿Dónde están?- Discutiendo, en casa.- 

-Dame la mano, te acompañaré hasta tu casa, no puedes estar sola en la calle- Gracias- le dijo, -No se preocupe, ya estoy sola en la vida- dijo bajito, se agarró de aquella mano cálida y se dejó acompañar...