viernes, 22 de agosto de 2014

Cartas a mi nieto IV - Un largo verano con Lucien.

                                         


                                                      

                        Lucien es mi primer nieto, es difícil no caer en la ñoñería tirando a cursilada cuando de un hecho tan "normal" como que nazca un ser humano se hace un acontecimiento de tal magnitud, que toda tu vida empieza a girar en torno a ello.

                  Mi nieto es un niño maravilloso que quizá por esas ausencias causadas por la profesión de su padre, se me ha hecho aún más, si cabe, especial. Ellos van y vienen, pero este verano ha sido especial. Lucien ha cumplido un año, ríe, interactúa, camina y hasta habla  algunas palabras, es un milagro de la vida, es decir, es otro milagro de la vida. Mis sentimientos se disparan y me creo que no hay otro niño como él, que es único, y lo es. 

                         Vuelvo a vivir aquél tiempo mágico, cuando nacían mis propios hijos, lo más grande que me ha pasado, cada uno de ellos es único, cada hijo con su personalidad, con sus ocurrencias, tiempo de risas y de alegría, porque tuvimos mucha suerte con que fueran niños sanos, soy consciente de que no siempre es así, por eso agradezco cada día que paso, cada sensación que experimento. También la actual experiencia, la de extrañar su risa, su inquietud, sus alegatos y mis dolores de espalda, quiero sentirlos otra vez, doce días sin verle y temo que me olvide, que no me diga Yaya cuando nos veamos de nuevo. Sí, ya sé que está el skype...pero no es lo mismo, me desconsuela no poder tocarle y al mismo tiempo tenerle tan cerca...

                          Injusta distancia que nos separas, que dejas pasar los días sin que pueda ser testigo de sus avances, de sus risas y correteos, al tiempo le pido que pase pronto para tenerte de nuevo cerca, para acariciarte y besarte y contarte todo lo que te quiero, todo lo que te espero. Mi consuelo es saber que tú eres dichoso de todas las formas, que todavía eres un niño que disfruta de cada momento tan intensamente como a mi me gustaría hacerlo, pero, es que yo ya no soy niña, me olvidé cómo se hacía, cómo se vivía el ahora y ya está. Por eso necesito que tú me lo enseñes de nuevo, contigo aprenderé que no hay pasado ni futuro, que solo es ahora, cuando tú estés ...






2 comentarios:

  1. No soy tan emotivo, pero tu entrada me ha emocionado. Dichosas las personas capaces de experimentar así el amor.
    Hermosa la criatura. Antes que te des cuenta estará de vuelta.
    Besos

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    1. Hola Rick, pués para no ser tan emotivo eres bastante sensible a las emociones...muchas gracias por dedicar momentos a mis escritos. Un abrazo bloguero! ;))

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