martes, 13 de enero de 2026

Fortunas


 

Te puedes hacer de oro, Antonio, escuchó en medio de aquel batiburrillo de conversaciones cruzadas. ¿Cómo se podría conseguir eso? La verdad es que lo veía bastante complicado en su caso, con un sueldo mínimo, Eva cobrando el subsidio y dos hijos…lo tenía crudo. Pero en aquellas cenas navideñas había que hablar de algo, claro. 

 

Terminó su copa, y se despidió, salió al frío de la calle, al frío de su realidad, cruda y dura, sin oro, con escaso margen para afrontar sus obligaciones. Luego pensó en su pequeña familia y sonrió, a lo mejor ya estaba hecho oro.

Las expectativas.



Las expectativas son los deseos que guardamos allá en lo más profundo de nuestro ser y que nos hacen desear que los otros sean como nosotros esperamos o creemos que tienen que ser. Pero, no es así, la mayoría de las veces no se cumplen esas esperanzas y nos decepcionamos. ¿Es culpa del otro o nuestra?

Partiendo de la base que no debería haber sentimientos de culpabilidad, pues para mi forma de pensar, son lo peor que se puede sentir, lo más inteligente sería tomar al otro como es, no querer que sea la imagen que ilusoriamente nos hemos formado nosotros, nos ahorraríamos tantos sinsabores... la otra persona, al sentir que no está siendo como tú quieres, también se siente mal y esto es el cuento de nunca acabar.

Así que una propone, pero si el otro o la otra no reacciona como esperábamos, simplemente aceptamos, sin rencor, cada ser es una individualidad que aporta precisamente eso que es, no hemos de darle más vueltas. Sencillamente aceptar lo que es.