viernes, 23 de octubre de 2015

Cuentos para Lucien. La artista.

Érase una vez, una familia muy feliz. Papá, mamá, Guillermo y Alicia. También estaban la tía Ana, el tío Javier y las primas Dulce y Eva, esta anécdota va de ellos.
Dibujo de Lucien

Una tarde, paseando por la plaza los ocho, decidieron sentarse a tomar un zumo los mayores y los peques fueron a corretear por la inmensa explanada donde habían plantas con flores de todos los colores, los cuatro primos disfrutaban muchísimo jugando y saltando, escondiéndose y encontrándose.

De repente, Guillermo vio que una señora estaba sentada en el suelo pintando un precioso mural con colores increíbles, era una artista, también se fijó en un sombrero donde la gente depositaba monedas, como la pintura de aquella señora le gustaba tanto, se lo dijo a sus primos, que acudieron entusiasmados a contemplar aquella obra de arte.

Después de un rato de estar mirando, Eva dijo que quería ponerle unas monedas en el sombrero, porque le gustaba mucho lo que pintaba, que era un caballo al galope libre por un prado verde. Así que se fue corriendo a la mesa donde estaban los mayores y dirigiéndose a su madre le pidió dinero para la pintora. Su madre, levantándose de la silla se acercó a ver lo que tanto admiraba a la niña, cuando lo vio quedó fascinada, le dio la monedita a su hija y esta la depositó en el sombrero, al verla, Guillermo fue a hablar con su madre para hacer lo mismo, ya que también quería ayudar a la señora artista, su madre, sin apenas ver lo que estaba pintando aquella mujer, solo pudo fijarse en que la señora tenía un aspecto diferente, vestía con falda larga y estaba un poco desaliñada, tampoco le gustó la forma en que estaba sentada en el suelo, así que sin más miramientos dijo: -Hijo, a mamá no le gustan ese tipo de personas, ven con nosotros y dejen ya de estar ahí mirando.- 

Guillermo y los demás niños se quedaron muy tristes, para ellos la señora era admirable por lo que hacía, no se habían fijado en cómo iba vestida o peinada, ellos, como niños, no tenían problemas en aceptar a la gente como es, pensaron que algunos mayores se complicaban demasiado la vida fijándose en tantas cosas que no eran tan importantes. 

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