lunes, 2 de febrero de 2015

Vivencias...



                                                      

Suspiró recordando aquella tarde, aquella invitación a la merienda. El matrimonio mayor, ella y su pequeña de 10 meses... Después de un rato oyéndoles hablar, se dio cuenta de la terrible realidad, aquella mujer quería tapar el horrible vacío que le había quedado tras la muerte de su pequeña, aquellas personas estaban tratando de convencerla para que les entregara a su hija, lo hacían sin maldad, lo hacían por desconsuelo que ella al mismo tiempo comprendía, pensaban que una joven sola, sin trabajo, quizá accedería pensando en las posibilidades que ellos, americanos ricos, le podrían ofrecer a su niña...

Atolondradamente se levantó y cogió a su niña en sus brazos escapando casi de aquella embarazosa situación. Ellos permanecieron en sus sillas, como petrificados, él, lentamente se levantó y la acompañó hasta la puerta, trató de disculpar la vehemencia de su esposa, dijo que estaba muy tocada por aquella pérdida, que la disculpara...

Con todo aquello detrás quiso marcharse del apartamento que en el mismo edificio ocupaban ella y la niña, pero no tenía posibilidad de saldar la pequeña deuda contraída, habló con el administrador a ver qué solución podrían encontrar, ya que no tenía medios de momento para liquidarla. 

A los dos días el administrador tocó a su puerta, le hizo pasar ya que tenía a la niña en la bañera, allí, sentado en una banqueta del baño, el señor le explicó que ya no debía nada, que alguien que no quería dar su nombre había saldado su cuenta y ya era libre de marchar... 

Las lágrimas corrieron por sus mejillas adivinando de dónde procedía tanta bondad.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias!!! seguiré... porque me gusta contar, me gusta escribir y, lo más importante, me gusta que guste ;))

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