lunes, 20 de noviembre de 2017

Cuando las expectativas superan la realidad.



Y la ilusión decreció, lo que parecía inalcanzable y por ello deseable, al realizarse se tornó monotonía, las originalidades se volvieron aburrimiento, la novedad hastío, así el despertar fue duro, la realidad se presentó como grotesca imagen de una desesperación amarga, los días transcurrían sin vida en ellos, el anhelo de lo lejano se iba haciendo cada vez más patente, había caído el velo y el paisaje se mostraba auténtico, árido, sin retoques, vacío y sin luz. 

De repente, como un castillo de naipes viniéndose abajo cayeron los proyectos compartidos, las esperanzas forjadas, a un leve suspiro de desavenencia siguieron multitud de reproches, de decepciones hasta ahora calladas, de soledades silenciadas, nostalgias acalladas. La tristeza se coló en el alma y con su frío manto fue haciéndose  dueña y señora, las preguntas sin respuestas, las razones sin explicación, una maraña de sentimientos difíciles de dominar.

Cuando el amor se vuelve débil y los recuerdos no pueden compensar el desconsuelo porque ya no sirven, porque todo lo que tuvo importancia en un principio, ya ahora, no importa.

Pero tienes herramientas, esas que te ha enseñado tu vida, las que has aprendido de tus experiencias, las que te darán la llave de la nueva puerta que has de abrir después de haber cerrado la que tendrás que atravesar, con dolor, ese sufrimiento solo es una circunstancia pero no eres tú, tú eres ese ser que caminando crece, que soltando lastre fluye, que escala por montañas escarpadas y navega por mares calmos, sin desfallecer, porque sabe que cada amanecer trae una nueva luz y cada crepúsculo amortigua día a día el dolor ofreciéndonos la oportunidad de empezar de nuevo, más ligeros, más sabios si hemos sabido aprehender lo acontecido, pues la vida es eso, eso que nos va pasando y que parece una broma, una tomadura de pelo a veces, pero no, es el devenir normal de una existencia plena y está ahí, delante de nosotros para que aprendamos, para que crezcamos. 

Para que sintamos con fuerza el AHORA.

8 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Tu mejor prosa, Maru. Lo mejor que te he leído. Sensible, profunda, impecable... La ilustración que has elegido cierra el círculo. Para releer y releer.

Abrazo admirado!

maria cristina dijo...

Por eso es tan importante construir cada día, no dejar abandonada la ilusión y compartir cada momento, cuando ya no se pudo a pesar de todo esto se deberá seguir con nuevos bríos el camino de la vida, es así y hay que aceptarlo, muy bien dicho,un abrazo Maru!

Ernesto. dijo...

Tanta certeza, ¡realidad!, parece contradecir ese: "...puede ser, es posible, no lo sé..." :))))

(Que sé que no hay contradicción alguna, y sí necesidad, natural, de expresar y compartir. ¡Un placer!)

Fuerte abrazo, María.

Mari-Pi-R dijo...

Muchas veces no aprovechamos cada amanecer que nos trae la nueva luz, bonito escrito y profundo, un abrazo.

Vicente Corrotea dijo...

Admiro cómo escribes, tu preocupación por los detalles sin darle cabida a lo que pudo ser superfluo. Y allí construir tu mensaje. Qué decir: Aquí me tienes.
Gracias.

Sophie dijo...

muchas gracias! me ha hecho muy bien leer tu entrada hoy, en este momento, gracias!!!

RECOMENZAR dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
RECOMENZAR dijo...

Escribes bello
se quedan dentro mío tus palabras siempre
Me dan calma al alma y me uno a tu prosa para admirarla