Te puedes hacer de oro, Antonio, escuchó en medio de aquel batiburrillo de conversaciones cruzadas. ¿Cómo se podría conseguir eso? La verdad es que lo veía bastante complicado en su caso, con un sueldo mínimo, Eva cobrando el subsidio y dos hijos…lo tenía crudo. Pero en aquellas cenas navideñas había que hablar de algo, claro.
Terminó su copa, y se despidió, salió al frío de la calle, al frío de su realidad, cruda y dura, sin oro, con escaso margen para afrontar sus obligaciones. Luego pensó en su pequeña familia y sonrió, a lo mejor ya estaba hecho oro.
Hola María. Me alegra saber de ti.
ResponderEliminarTu relato tiene dos vertientes... La "coloquial", barra de bar, y la real.
Y esa realidad que puede cambiar los contextos diarios del personaje, y en consecuencia sus condiciones, que no tienen porque ser la de transformarse en un Rey Midas :))))) se llama, eso mismo que has escrito algo más abajo en la columna dcha de este blog:
"Cuando me quito todas las etiquetas que me he puesto...ESO soy."
Ser consciente de ESO. ¡YO SOY ESO! Despertar a ello hace que... "te convietas en un ser menos vulnerable". :)))))
Abrazos, María.
Qué alegría que te acuerdes de mi todavía.¿Cómo estás? Yo por aquí de nuevo, me da por rachas esto de la inspiración, tú sí que sigues al pie del cañón, cuanta imaginación tienes! Tengo que aprender de nuevo el funcionamiento del blog, a María Cristina le quise dejar un comentario y no pude🤦🏻♀️He de empezar de nuevo, espero que te llegue este escrito. Un abrazo.
EliminarEs bueno siempre saber de vos... Tenías hace un tiempo mucho para comunicar. Es hora de volver a intentar..
ResponderEliminarAbrazo hasta allá.
Bienvenido Carlos. A ver si no me distraigo con otras cosas y sigo por aquí. Un placer saber que sigues ahi.
ResponderEliminarHola Maru, alegria de volver a vernos. Claro que si, el oro era su familia, un abrazo.
ResponderEliminarHola María Cristina. Te mando un cariñoso saludo a esa Argentina en la que nací.
EliminarLa propia realidad, una vez aceptada, es mucho más valiosa, que cualquier oro en barra, de bar.
ResponderEliminarUn saludo.
Así creo yo también. Gracias Alfred por tu visita y comentario. Encantada.
EliminarEl reflejo de lo hermoso, no se encuentra en lo metálico...antes bien, se sitúa en ese interior que en los entornos acompaña y genera todo un latir enriquecido que alienta esperanzado.
ResponderEliminarUn saludo
Así es Dionisio. “La esperanza es el sueño de los despiertos” como proclamaba Aristóteles. Un saludo y bienvenido.
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