Bailé porque con esta música no puedo permanecer sentada, porque mi cuerpo ya me responde, porque el agradecimiento a la vida, al mundo que me ha tocado conocer con sus avances, con cirujanos extraordinarios, porque vivo en un país en el que la Sanidad está incluida y llena de profesionales que son los que la mantienen en pie pese a las diversas dificultades que encuentran en el desarrollo de su profesión, bailé por y con ellos y ellas, bailé por mi cuerpo, que es capaz de recuperarse e intentar ser el mismo que era, es capaz de resucitar después de meses de inmovilidad, soledad y de esfuerzos continuos, bailé porque aunque ya sabía que tenía mucha suerte de estar como estaba con mi edad, esta caída física me sigue enseñando que siendo vulnerable física y emocionalmente, soy capaz de levantarme de nuevo, con más fuerza si cabe, con más realidad, con más convicción.
Bailé también por la familia, por los amigos, por esos amores que continuamente te van regalando y que sientan tan bien especialmente en esas circunstancias, pero también porque los momentos de soledad los llené de distracciones y no caí en tristeza profunda ni en desesperanza, comprobé que los vacíos se pueden llenar de sentimientos positivos, de pensamientos que refuerzan tu día a día.
Por eso bailé ayer, con mi cuerpo y con mi alma.
Por eso bailé ayer, con mi cuerpo y con mi alma.