Mostrando entradas con la etiqueta Plenaconsciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plenaconsciencia. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de agosto de 2020

La queja.

 



Cuando te vayas a quejar por algo, piensa primero si merece la pena que hagamos partícipe de nuestro malestar al que tenemos enfrente, si no puede hacer nada, solo escucharte, será decepcionante, se sentirá impotente por no poder ayudarte, triste por ti, también pregúntate si esa persona no tendrá quizás más motivos de queja que tú mismo, pero se lo guarda para ella por no importunar a los demás con sus propias percepciones de las circunstancias que le rodean, las que sean.

Muchas veces, la mayoría, nuestros malestares los creamos nosotros mismos, entonces, procuremos trabajar y gestionar mejor la forma en que sentimos, la forma en que pensamos. Una buena técnica es, cuando abro los ojos por la mañana, agradecer un día más, si además  ese día me siento rodeada de personas que me quieren, me puedo valer por mi misma para hacer lo que necesite, si tengo un techo, si me espera el cafecito y la tostada en la mesa, la sonrisa de un familiar o la vista de un nuevo día, una flor, un árbol... me estoy sintiendo privilegiada.

La queja solo trae tristeza e incertidumbre, para mi y para los que me rodean. Busquemos la alegría, una canción, un paseo, un libro o una llamada para compartir buenas noticias, no dejemos que la pena se apodere de los momentos presentes que son lo único que tenemos y que podemos perder en un segundo nosotros o los que nos rodean.

Lo único cierto es lo que vivo AHORA.

viernes, 29 de marzo de 2019

Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira su interior, despierta. C. Jung



Asistió a un taller de Mindfulness guiada por sus ya experimentadas incursiones en dicho tema a través de la práctica de yoga. Fue como una aclaración que le llegó como por arte de magia. ¡Cada vez estaba más convencida de lo interesante de esa práctica, de lo esclarecedor que llega a ser tomar un ratito de cada día para adentrarte en tu ser, para ver pasar tus pensamientos , sin juzgar, sin corregir, solo observarlos y dejarlos ir... consciencia de sí mismo.

Una forma de descubrirse a sí mismo, de repente ves lo que no habías sabido en años, emociones retenidas, que al ser tan duras las reprimes y las sigues guardando creando un peso innecesario que hace que no puedas volar, ser libre, que influyen en tu vida y en la de los que te rodean. Emociones encerradas por miedo a enfrentarlas que van apareciendo a medida que haces espacio para conocerte mejor.

Esperar ese día de completa paz y bienestar que llegaría sin duda alguna después de hacer de la meditación un hábito, el tiempo de aceptación y de sabiduría, un estado de serenidad resultado de reconocer las diferentes emociones por las que atraviesa la vida de cualquier ser humano. ¿Sería posible llegar a tal estado de entendimiento, de tranquilidad y despreocupación?, ¿Cómo es posible que no hayamos aprendido a reconocer nuestras propias emociones?, ¿Porqué y cómo hemos aprendido sin embargo a ocultarlas, a ignorarlas?

O quizá solo le pasa a ella, cuántas equivocaciones, negaciones, cuántas alegrías desperdiciadas por no saber, por no conocerse, cuántos pensamientos equivocados que llevaron a decisiones igualmente erróneas por no esperar, por no tener paciencia para aceptar, para observar su interior. Actuar por inercia, normalmente es lo que se hace, claro, ya sabemos lo que tenemos que hacer, pero, realmente, ¿Nos hemos preguntado si es lo que sentimos?, es más, ¿Nos permitimos sentir o solo reaccionamos a una situación que nos supera?.


Ahí lo dejo.