jueves, 7 de mayo de 2015

Cuentos para mis nietos. Lupi el pajarito.

Lupi era un pajarillo que vivía en una granja rodeado del cariño de sus padres y hermanitos.  Ayudaba en todo lo que podía, recogía ramitas y bichitos para tener almacenada la comidita que más les gustaba a los pajaritos.
                                              
Foto de Néstor M. Garavito
En las afueras de la granja había también familias de pajaritos que apenas tenían comida, así que Lupi siempre que podía cogía del almacén algunas hojitas, ramitas y bichitos y los repartía entre las familias que no tenían tanta suerte como él.
                                       
Foto de Néstor M. Garavito
      
Pero había una cosa que a Lupi no le gustaba. En la misma granja, había otra  familia de cotorras, ellas comían todo lo que encontraban, disfrutaban de la abundancia. 
                                            
Foto de Néstor M. Garavito
Un día, las cotorras invitaron a Lupi a comer, pero a cambio, tenía que coger del almacén que sus papas cuidaban con tanto esmero, un montón de comidita para regalar a aquéllas cotorras para su reunión. También le dijeron que se tenía que poner un precioso traje de fiesta para ir.
                                       
Lupi, que era muy sensato, pensó: si me hago un traje nuevo, tendré que cambiarlo por un montón de ramitas, bichitos y hojitas, además, ¿Las cotorras para qué quieren tanta comida si ya tienen un montón?, ellas viven lujosamente. No entiendo su necesidad.

Así que se fue a la fiesta con su vestido de siempre y llevó solo unas pocas cositas como bichitos secos y hojitas. Al llegar, los invitados le miraron recelosos y cuchicheaban entre ellos - Mira a Lupi, va como si no tuviera suficiente para ponerse un nuevo vestido y qué poca comida ha traído..., es un tacaño - 
                                             
Foto de Néstor M. Garavito
Cuando terminó la fiesta, en la que Lupi no se divirtió demasiado, volvió a su hogar. Estaba triste, porque aquéllos amigos no lo comprendían, él no entendía para qué se ponían trajes nuevos cada vez que salían, si el que tenían no estaba roto ni nada, sentía pena por las cotorritas que si no tenían muchas cosas estaban tristes.

Al día siguiente, llamaron a su puerta, una familia de pajaritos estaba en apuros, habían tenido muchos hijitos y unos niños les habían destrozado su nido, ahora tenían que empezar por el principio y con los bebés llorando todo el rato pio, pio, pio, así que necesitaban comida urgente, Lupi fue al almacén, sacó todo lo que pudo para ayudar a esta familia, también les llevó muchas ramitas con hojas para abrigarse, acumuló todo lo que pudo para ayudarles, todo lo que encontró para que estuvieran bien.

Y es que Lupi sabía dónde estaba la verdadera necesidad y le gustaba ayudar a los demás, con eso era con lo que él era feliz, pero las cotorras no sabían este secreto de Lupi y lo juzgaban sin conocerlo. No deberíamos hablar de los demás sin saber las razones que tienen para hacer lo que hacen o decir, lo que dicen.

martes, 31 de marzo de 2015

Me dijiste que no te habían querido...y me dolió.



Ser madre, el paradigma del amor,
cuanto más, cuando
esa madre decide
traer a su hijo sola,
luchar por él
contra viento y marea
contra consejos y
buenas intenciones
contra abandonos
y desprecios
y armándose de valor
se enfrenta a cualquier
vicisitud con tal
de abrazar a su bebé,
es una forma de amor
poco conocida y poco
valorada,
la mujer que decide
seguir con su embarazo
sola, está ya prendada
de su hijo, no le importa
el padre de la criatura,
ni quiere ver los
naturales problemas
que va a tener en la
crianza y educación
de su niño,
quiere a su hijo ya,
desde el momento
que se entera que lo
lleva dentro de ella

El amor de madre
es el paradigma del amor
pero el de una madre sola
sobrepasa todas las medidas.
M.M.G. 20/05/09


miércoles, 25 de febrero de 2015

Antes no era como ahora.




Siempre, desde adolescente, tuvo muy claro lo que quería sobre todas las posibilidades que le ofrecía esta breve vida: ser madre. 

Se decía que aunque no apareciera el llamado cursilonamente  "Príncipe azul", tendría un hijo. Tampoco la convenció  mucho aquello de guardarse virgen para que un macho con gustos de dudoso gusto, valga la redundancia, la "Gozara" de una manera tan vil...no, no la convencía ese tema. En la España en la que ella se movía eso era un escándalo, no podía decirlo, por dios, qué pensaría la gente, así que ella se guardaba sus pareceres y se mostraba todo lo modosita que los tiempos requerían.

Se enamoró en su adolescencia hasta la médula, hasta querer ofrecer su cuerpo entero junto con su alma a aquel muchacho estudiante guapísimo, muy de izquierdas, pero a su novia para casarse, no se la tocaba hasta ese extremo, estaría bueno, para eso estaban las meretrices, y con la sangre hirviéndole en las venas por el apasionamiento del amor por aquella muchacha loca que quería ofrecerle todo su ser, aquel estudiante había aprendido ya, a irse de putas, sí, se iba a la calle que las mujeres decentes no debían nombrar y allí aliviaba sus deseos, eso era lo correcto.

Pero ella se cansó, se decepcionó, sobretodo, no le pareció sincero su amor, no le parecía íntegra, aquella forma de actuar, sin saber porqué, su amor se fue enfriando y lo dejaron después de cinco años. 

Ahora sola, con su juventud y su vida por delante, se propuso antes que nada, perder aquel lastre que era estar como había nacido después de una relación de amor platónico de tantos años. Le fue fácil, no estaba enamorada y eso era lo mejor, después de que aquel casi desconocido "Gozara" lo que su novio no había querido amar, siguió su camino sintiéndose mucho más ligera, como una pluma casi. Ya podía tener un hijo, con padre, sin padre, daba igual. 

Tuvo a su hijo, sola, pasó tremendos momentos de dolor y de desesperación, demasiado tarde comprendió que aquello era muy difícil, pero el niño ya estaba allí, había que buscar caminos, los encontró, se defendió como una jabata contra viento y marea, consiguió sacar a su bebé adelante. En ello estaba cuando encontró a un hombre de verdad, de los que no tienen miedo de amar a un hijo de otro.

Y esta es la historia de hoy, que más bien es de ayer, de un ayer lejano y oscuro, donde la libertad consistía en ser como debías, y solo había una forma de ser si eras mujer.

martes, 24 de febrero de 2015

Elegir entre libertad de criterio o simpleza.








Si buscar la verdad fuera de los massmedia al uso, vendidos al mejor postor que suele ser el que más dinero aporta,  o sea, el poderoso, el que quiere al pueblo sumiso e ignorante y para ello no duda en manipularle, como ha sido a través de los siglos, es ser de izquierdas,  entonces lo soy.

Por este motivo siempre he tenido diferencias con los que se dicen de izquierdas  y los que se consideran de derechas,  porque no me adapto ni me doblego a la palabra de nadie,  porque la información la quiero contrastar, no me sirve lo que digan los demás,  por muy versados que parezcan,  no están exentos de subjetividad, de intereses personales.  Creo que hoy en día es cada vez más cierto aquello de "No es lo que parece ".

Sin embargo,  parece cada día más fácil encontrarse, según sectores, el llamado "Pensamiento único ", (los equivocados son los que no piensan como ellos). Una pena,  porque mira que hay ríos de pensamientos diferentes plasmados a lo largo y ancho de tanta ignorada información. Pareciera que mucha gente tiene miedo a encontrarse con la verdad, a saber y conocer lo que queda de ella después de contrastar unas y otras noticias, lo que cada ser humano ve por sí mismo en los diferentes mensajes, miedo a descubrir que lo que él cree se le desploma,  dejando ante su mirada la desnuda certeza de no poder estar seguro de nada...


lunes, 23 de febrero de 2015

La mediocre.

Qué triste serían los bosques si solo cantaran las aves que mejor saben hacerlo. R. Tagore


Tenía aptitudes para cantar, dibujar, escribir, un alma de artista, vamos, pero no había sido constante en los estudios, las cosas se torcieron, se le acabó la voluntad, esa que hace falta para llevar a buen fin cualquier cosa. Se dedicó a otros menesteres mas prosaicos... y fue pasando el tiempo.

Hasta que un día se encontró con el tiempo, todo a su disposición, como le entusiasmaba cantar, cantaba, en casa, en la cocina, por la calle, con amigos, también escribía, le venían las ideas y se entretenía con ello, algún escrito enseñó, y no faltaron las críticas a su mediocridad, porque claro, como no había estudiado para escribir, pues no tenía estilo literario, como no fue a clases de canto, ay! qué pena, tan bien como podrías haberlo hecho y el dibujo, uy, el dibujo, podrías ir a clases de pintura...

Qué lata, pensaba, si yo me divierto así, haciendo mediocridades, mejor hacer algo que pasar las horas muertas delante de la caja boba, o hablando de los demás, o pensando tonterías,  pero algunas personas creen saberlo todo mejor, bueno, mucho caso no les hacía porque seguía con sus aficiones, sabiendo que eran eso, aficiones. ¿Cuántos millones de personas habitan el mundo?, ella creía que dentro de cada ser humano hay un ser excepcional y ella era uno de ellos, sin más. 

Por eso, pasaba su tiempo leyendo, escribiendo, cocinando, cantando, fotografiando, paseando... apresando todo lo que su mediocridad le permitía percibir. ¿Acaso era mediocre un pájaro, una flor, el mar o el cielo?... y siguió viviendo en paz.


viernes, 20 de febrero de 2015

Mis días...




Entre flores, limonero, mariposas, cielo azul y mar transcurre mi sosegada vida.

Y pienso yo, ¿Suerte,  merecimiento, o quizá no es para tanto? Es igual,  disfruto cada momento, de momento,  después,  ya se verá...que me quiten lo bailado,  solía decir mi abuelo. Lo cierto es que muchos años me costaron los días de paz que ahora abundan en mi vida.

Agradecer es lo que se me ocurre, devolver amor y serenidad a la vida que tantos momentos llenos de plenitud me ha regalado. Devolver un brindis de alegría a toda la belleza que se me brinda.