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jueves, 8 de marzo de 2018

Felicidades mujer.




Felicidades no porque haya que haber señalado un día para celebrarlo, (los hombres no lo necesitan), sino simplemente por haber nacido mujer, por tener la capacidad de trabajo y aguante más fuerte ante cualquier vicisitud, por poder elegir entre ser madre o no serlo, por ser el vehículo que ha elegido la naturaleza para albergar a un futuro ser, por poder sentir el amor más incondicional que existe, por tener la fortaleza de ver cómo se ha pisoteando tu inteligencia simplemente por ser mujer, cómo has sido testigo silencioso de tantas injusticias habiendo sido consciente de ellas, pero tú sigues adelante, por ser una luchadora en el silencio y en la actividad según los casos, por las calladas y por las alborotadoras, porque cada una tiene sus razones para actuar de la forma que cree más adecuada para su momento, porque nuestros derechos van más despacio, pero van, en eso deberíamos ser una todas y todas una, porque donde hay una mujer sufriendo no puede haber otra ignorando.

 Quiero pensar que algún día todas estas reivindicaciones las recordarán nuestras nietas o biznietas con curiosidad, no se lo podrán creer, porque el tiempo va dejando atrás las historias, los momentos vividos, las luchas y los logros, los nuestros ahora y los de otras muchos años antes. 

Hoy no debería ser un día de regalos y de ofrendas, no debería convertirse como tantas otras celebraciones en te doy un regalo y todo sigue igual, siguiendo el dictado del consumismo que nos manipula, no, hoy debería ser un día para reflexionar y cambiar actitudes, revisar educaciones, terminar con los falsos príncipes azules y las princesas rosas, el primer día del verdadero cambio. 

Arriba los corazones, como decía mi madre.  

martes, 27 de octubre de 2015

La princesa triste.












Había sido una niña buena, siempre hizo lo que se esperaba de ella, estudió, se preparó como sus padres querían, siempre agradando a los demás, siempre perfecta, como había aprendido con los ejemplos de su familia. Que nadie tenga nada que decir de familia tan honrosa. Así creció, pensando que los otros admiraban su buen hacer, su buen vestir, su vida completa.

Así pasaron los años, viajando, aprendiendo, prosperando, se convirtió en una bella y eficiente mujer. Un día le conoció y apasionada como era se enamoró locamente de él. Pensó que su amor lo haría cambiar, le haría despojarse de su inmenso egoísmo... para descubrir la cruel realidad, nunca cambiaría.

Luchó por su sueño, por su amor, por su familia. Su fortaleza la hacía volver a creerle, volver a confiar, pero de nuevo le fallaba, ella se sentía culpable, sentía que no podía colmar la inmensa virilidad que él le hacía creer que no podía dominar, él se le mostraba como un ser superior, disculpaba sus deslealtades con argumentos miserables como que ella no era la amante que deseaba. Pensaba que la quería, de hecho, se lo repetía a menudo, ella era su princesa, la reina de su casa, sus devaneos nada tenían que ver con la buena marcha de la familia, le demostraba celos incluso, no podía ser verdad, no podía creer lo evidente, lo que era una mentira a voces, a ella no le podía estar pasando. Lo había dado todo, todo y más, pero a él no le bastaba.

¿Era él un maltratador psicológico?, ¿Era ella una víctima inconscientemente?, estaba sola, se sentía sola, necesitaba mucha fuerza para romper lo que era toda su vida, necesitaba un poder de decisión que le faltaba, educada como había sido en el seno de una familia católica y muy tradicional, tampoco podía decepcionarles a ellos, no quería hacerles daño, así que seguía sola...


miércoles, 14 de octubre de 2015

Liliana. El primer día más feliz de mi vida.






   
      
Y naciste, para llenarme de amor, de un amor indestructible, incansable, incondicional, un cariño tan fuerte que ha sido una armadura contra todas las adversidades que ha ido encontrando...                                                               

Felíz cumpleaños hija. Siempre intuí que con los hijos se aprendería lo que nos faltara y nos complementaría en la avanzada madurez, ya que para los padres representan un futuro que  por lógica  generacional y demográfica,  está  vetado, estoy teniendo el privilegio de aprender de ti, de ser partícipe de tu cambio, de tu elección .

Ver cómo estás educando a tu hijo junto a su padre,  con esa dulzura,  esa paciencia,  creatividad y responsabilidad, eligiendo ese cometido por encima de intereses más prosaicos, renunciando a tantas cosas que para ti antes eran prioritarias, sin amago alguno de desconsuelo,  simplemente con la ilusión que la maternidad junto a la estabilidad familiar han traído a tu vida.

Espero que cumplas muchísimos más, que sigamos disfrutando de tu entrañable familia y seguir siendo testigo de tu realización como madre,  como mujer.

Como madre también me siento orgullosa de haber influido en algún sentido para que tu personalidad sea como es. Te quiero.