Le encanta su casa, siempre le gusta donde vive, piensa, que por el mero hecho de habitar un lugar, ya ese sitio es precioso para ella. Ha cambiado infinidad de veces de lugares y de viviendas, todas las ha disfrutado, todas le aportaron vivencias enriquecedoras y situaciones de alegría, también hubo tristezas, claro, pero eso afortunadamente era lo de menos, cuando se pone a recordar le vienen las alegrías, los momentos de bienestar. Igual es un bicho raro, en realidad es una persona pacífica, conforme con su devenir.
Ahora, de mayor, aparecieron los nietos todavía aprecia más la casa que habita, cuando ellos vienen y llenan todo con sus alegrías, sus risas y locuras ella piensa que su vida está completamente realizada, es una abuela feliz que reaprende con ellos a ser la niña que se le había olvidado que había sido.
Aunque sabe que eso no es todo, que espiritualmente tiene mucho que aprender, una de las cosas el desapego, pero qué difícil no apegarse a los seres que adoras...
Bueno, todo se andará, mientras tanto, lo que más le gusta es vivir el momento, eso sí que lo está aprendiendo a pasos agigantados porque este paso por la vida es eso, montones de momentos vividos con intensidad y consciencia para llenarnos de energía, fuerza y alegría de sentir la vida.






