martes, 13 de enero de 2026

Fortunas


 

Te puedes hacer de oro, Antonio, escuchó en medio de aquel batiburrillo de conversaciones cruzadas. ¿Cómo se podría conseguir eso? La verdad es que lo veía bastante complicado en su caso, con un sueldo mínimo, Eva cobrando el subsidio y dos hijos…lo tenía crudo. Pero en aquellas cenas navideñas había que hablar de algo, claro. 

 

Terminó su copa, y se despidió, salió al frío de la calle, al frío de su realidad, cruda y dura, sin oro, con escaso margen para afrontar sus obligaciones. Luego pensó en su pequeña familia y sonrió, a lo mejor ya estaba hecho oro.

Las expectativas.



Las expectativas son los deseos que guardamos allá en lo más profundo de nuestro ser y que nos hacen desear que los otros sean como nosotros esperamos o creemos que tienen que ser. Pero, no es así, la mayoría de las veces no se cumplen esas esperanzas y nos decepcionamos. ¿Es culpa del otro o nuestra?

Partiendo de la base que no debería haber sentimientos de culpabilidad, pues para mi forma de pensar, son lo peor que se puede sentir, lo más inteligente sería tomar al otro como es, no querer que sea la imagen que ilusoriamente nos hemos formado nosotros, nos ahorraríamos tantos sinsabores... la otra persona, al sentir que no está siendo como tú quieres, también se siente mal y esto es el cuento de nunca acabar.

Así que una propone, pero si el otro o la otra no reacciona como esperábamos, simplemente aceptamos, sin rencor, cada ser es una individualidad que aporta precisamente eso que es, no hemos de darle más vueltas. Sencillamente aceptar lo que es.




lunes, 24 de febrero de 2025

El despertar tardío.



Hallábame yo en mi gimnasio entrenando mi cuerpo serrano  cuando al encontrar uno de los ejercicios propuestos muy difícil,  de broma, comenté a mi entrenador de unos veintimuchos años que pronto me iría a hacer ejercicios más sencillos al Club de la Tercera Edad, pues con mis setenta y cinco añazos no me veía yo para mucho más tiempo con esa marcha gimnástica,  a lo que me contestó: -Pues mi abuela,  de setenta y dos años ya quisiera yo que tuviera tu agilidad y fuerza además de tu actitud,  siempre le digo que se mueva,  pero ella no hace caso-


Después de oír esas palabras fue como un despertar a la vejez, es más,  como un mazazo. ¿Su abuela? Pensé,  de repente me dí cuenta de que ya no estoy a la altura de sus madres, no, sino de sus abuelas. Alucinante,  pero,  la culpa de todo esto yo sé quién la tiene. Mis hijos, que me ha hecho abuela tan tarde y claro,  con nietos tan pequeños yo estaba segura de que era una joven,  pero no, hoy me han abierto los ojos a mi realidad.  Ahora tengo que empezar a aceptarlo, me va a costar porque no me siento vieja en absoluto,  me encuentro en una etapa tremendamente fructífera y llena de energía,  no entiendo cómo he llegado hasta aquí,  no me lo creo. Voy a mirar en Google a ver si encuentro una explicación. 

miércoles, 12 de febrero de 2025

Resiliencia vital.


 En su caso, el único maltrato que había sufrido por parte de un hombre había sido el abandono del progenitor. No es poca cosa, pues deja una marca indeleble en la vida de cualquier persona.

Con los años trató de entenderlo, y lo buscó, lo buscó por medios oficiales, pues ni sus tíos, hermanos del sujeto en cuestión le quisieron dar su ubicación. Le escribió, pero ni él mismo supo justificarse, muy al contrario devolvió todo su veneno en frases lapidarias que ni siquiera quiere repetir.

Pero, fue un camino de aprendizaje temprano que la ayudó a crecer, a aprender que no todos los hombres son así, que se puede confiar, tener esperanza, amar sin miedo, levantarse y seguir erguida por la vida.



lunes, 10 de febrero de 2025

Seres digitales.



Todos somos libres. Nos diferencia la forma en que elegimos ejercer nuestra libertad.

En cien años no seremos nada, nadie nos recordará, nuestra huella habrá desaparecido. Pero hoy, ocupando ese pequeñísimo espacio que la vida como la entendemos nos proporciona, nos creemos el centro del universo y no dudamos en aprovechar cualquier resquicio de opulencia, nos merecemos todo y más.

¿Qué nos ha pasado? ¿Cómo hemos derivado en tamaña desproporción? ¿En qué momento nos convencimos de nuestra superioridad? Hace muy poco que éramos más sencillos, que disfrutábamos mucho más con mucho menos, que reíamos más, hablábamos los unos con los otros, teníamos TIEMPO con menos ayudas, escribíamos largas cartas contando nuestras anécdotas y el receptor nos leía, leía nuestras letras escritas a mano a veces ilegibles, pero nos esforzábamos porque era interesante saber del otro.

Creímos falsamente que estábamos evolucionando, no está siendo así, creo yo. Hemos convertido la vida, las emociones, las virtudes y los fallos, los sentimientos, en meros espectáculos para entretenimiento de los demás, hemos digitalizado nuestras vidas para ir más rápido ¿Hacia dónde? Quizá ya no cortamos tantos árboles para hacer papel, ahora tenemos guerras y abusos por el coltán y otros minerales necesarios para continuar con nuestra falacia.

Sin duda están siendo de ayuda las nuevas alternativas, pero todo en su justa medida,  sería bueno recapacitar sobre toda nuestra actualidad. Por nosotros y por las nuevas generaciones. 

Hoy quiero romper una lanza por la escritura a mano, con lápiz, bolígrafo o pluma, por eso este pequeño homenaje a esos utensilios que tanto nos ayudaron y, según parece, nos siguen ayudando, pues según estudios mejora la memoria, la comprensión y la capacidad de retención. ¿Lo intentamos?

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miércoles, 4 de diciembre de 2024

Nostalgia.

 

Aquel atardecer que dio paso a tantas soledades

vacío comedor con tu silla sin chaqueta

días oscuros, tardes sin el  tintineo  de tus llaves

que me avisaba de tu llegada cuando volvías,

cuando volvías…

Ya no estabas, te fuiste lejos, muy lejos

dedicaste tu vida a otros

y nunca volviste.

¿Cómo hubiera sido tenerte en mi vida?

que me abrazaras, y contarte,

decirte los sentires, hablarte,

que me escucharas.

¿Cómo hubiera sido?


Ellas son dulces, llenas de ternura

y me desconsuelan porque las amaron,

las protegieron y yo, 

sola

 sin ti me quedé 

aquella tarde que dio paso

a tanta tristeza.