martes, 17 de diciembre de 2019

Mujer. Amiga.




Se sentía atrapada, su espíritu de libertad le gritaba desde muy adentro que se zafara, que dejara de seguir siendo la niña buena y dócil que siempre había ofrecido a los demás, tratando de contentar a todos a pesar de sí misma.

Iba cumpliendo años y aquello era cada vez peor, su pareja, su madre, su hija, el trabajo, todos exigían lo que ella ya estaba cansada de dar: Sumisión. Pero algo dentro de ella la forzaba a dirigirse por otro sendero, pero, ¿Cuál? 

Había dado el gran paso y fue un alivio, un tiempo de dolor y después paz, la sensación de haber hecho lo correcto para sentirse digna de sí misma. Pero ahora es distinto, los lazos son más fuertes, los lastres más pesados, además está la cuestión crematística, no sabemos cómo sobrevivir sin el sueldo mensual que se ha convertido en la cadena más difícil de romper.

Una encrucijada que solo ella con sus decisiones podrá solventar. ¿Se atreverá? La consciencia de lo efímero de la vida terrenal quizá sería una ayuda, nadie merece que sacrifiquemos nuestros días por el supuesto bienestar de otra persona, pero es una ardua decisión que se tiene que tomar sin remordimientos, con el convencimiento de que los demás también eligen si vivir o sobrevivir.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Revelación.



Está vez no había duda, no estaba con ella por amor, fue su obligación moral por las circunstancias, se impuso a sí mismo aquel sacrificio y lo llevó con gran fuerza y serenidad toda su vida junto a ella.

Después de la charla con quien era su pareja desde hacía casi cuarenta años, estuvo pensando, necesitaba salir de casa, respirar hondo, fue caminando hacia el banco más cercano, se puso la chaqueta encima del móvil simulando una pistola, se tapó media cara con el pañuelo y se dirigió a la caja, gritó todo lo alto que pudo ¡¡Esto es un atraco, que nadie se mueva o disparo, deme todo lo que tenga en la caja!!

La cajera hizo lo que le decía, un fajo de billetes estaba ahora delante de ella y no sabía dónde meterlo, como pudo lo cogió y fue reculando hacia la puerta, no tuvo mucha ocasión para escapar, ya la estaban esperando afuera y la detuvieron sin demasiado problema.

En la comisaría la interrogaron, pasó después a un calabozo sin saber muy bien lo que le iba a pasar. Por la tarde vinieron sus hijos y él a visitarla, no salían del asombro, ella, la persona más pacífica que uno se pueda imaginar, a su hija se le escapó hasta la risa, no podían creer lo que estaban viviendo. ¿Porqué? Le preguntaron.

La respuesta se la guardó para ella, si todo hubiera salido bien la encerrarían unos años, la dejarían sola, tendría la cama y la comida asegurada, no necesitaba nada más, unos libros quizá ...y no esperar nada más.

jueves, 14 de noviembre de 2019

La tele.

Foto escogida de Depositphoto


La gran denostada. Pues viendo a mi nieto entretenido viendo lo que le gusta me he puesto a pensar. ¡A pensar! ¿No será ese el motivo principal por el que nos gusta ese aparato que te transporta a vidas, paisajes, sentimientos, experiencias que de otra forma no conoceríamos? ¿Cuándo empiezan a pensar los seres humanos? ¿Cuándo a querer evadirse de esos pensamientos? Mientras vemos una película i gula que cuando leemos un libro, generalmente nos distraemos de los pensamientos que nos acosan, también si nuestra elección es un documental, o un programa de entrevistas del tipo que sean, nosotros elegimos qué entrevistas o programas preferimos y con ello estamos indicando las preferencias de la mayoría. 

A mi no me parece mala cosa la tele, es un entretenimiento que no tiene porqué ser negativo, muchos enfermos, ancianos, niños pasan parte de su tiempo delante del televisor.  No creo que sea malo, la equivocación surge de qué vemos, de eso solo el espectador es responsable, salvo en los niños, que será cometido de sus cuidadores qué deben y qué no deben ver, también el sedentarismo juega un papel importante aquí, pero volvemos a la autonomía que cada uno de nosotros  excepto los peques, tenemos de nuestras vidas, nosotros llevamos el timón, o por lo menos así debería ser, así que es nuestra la responsabilidad de movernos más o menos, la tele no tiene la culpa de nada. Para mi es un gran invento.

Todo en su justa medida es bueno o malo, vamos a hacernos responsables de nuestras elecciones. 

miércoles, 16 de octubre de 2019

No otorgues a los demás el poder de sacar lo peor de ti mismo.





 Estamos viviendo unos tiempos en los cuales nuestros sentimientos más perversos son provocados a manifestarse por los diferentes medios que tenemos de comunicarnos, por ejemplo, la televisión, prensa, redes sociales, amigos y familiares  incluidos. Esto me lleva a mi reflexión de hoy.

Cada día estoy más convencida del camino del silencio, la introspección, la serenidad, el respirar antes de contestar a cualquier exabrupto, lo contrario nos está llevando a unos niveles de odio insostenibles, gente odiando a gente que ni conoce, personas provocando a otras por pensar diferente a ellas, de fondo unos políticos incapaces de manejar los problemas que se les plantean en su trabajo y por los que son la razón de que estén ahí donde están.

Me pregunto hacia dónde nos dirigimos de esta forma, qué nos está pasando que ya ni la historia nos sirve, porqué no preferimos la paz, porqué nos sirve cualquier excusa para olvidarnos de lo importante, ¿Qué interés es mayor que vivir en paz?, ¿Educar y ver crecer a nuestros hijos en la concordia ya no es una  prioridad? No entiendo qué se persigue cuando no es el diálogo la solución, la respuesta da hasta miedo.

Cuánto me gustaría ser alguien que tuviera cierta influencia para llamar a la cordura, para decir lo que es obvio, que todos, en el fondo queremos lo mismo, vivir tranquilos, no estar de sobresalto en sobresalto, espero que no necesitemos nada más que esto para despertar, prudencia, compasión, comprensión, entendimiento, acuerdos...




jueves, 10 de octubre de 2019

Agradecer es poner la atención en tus potencialidades, no en tus carencias.








  • Y eso, ¿De qué me sirve? - le preguntó. -Prueba a hacerlo por un momento,   piensa en los que te aman, si puedes respirar, caminar, ver, tocar, sentir, si tienes un techo, comida, libertad, tantas cosas por las que sentirte bien, siente esa paz y serenidad automáticamente, eso lo primero. 
  • Posteriormente comprobarás cómo se te van aclarando tus pensamientos, lo que parecía negro ya no lo es tanto, vas dando paso a la fuerza que hay en tu ser para afrontar cualquier circunstancia, con la tranquilidad de que vas a poder salir de esa situación gracias a todo lo que hay de bueno en tu vida. 
  • Si piensas en ello seguro que lo encuentras, todos tenemos algo que agradecer, claro que hay momentos en la vida en que nos parece que todo está en nuestra contra, pero, para un momento, mira hacia tus adentros, serénate, haz que callen esas voces en tu mente que no dejan de atormentarte, deja que entre la luz, que sientas esa paz tan necesaria para ver lo importante, no lo superfluo, ahí estará la respuesta, llegará  la paz que necesitas para caminar por el sendero que más te conviene.
  • Así lo creo y por eso te lo quiero transmitir. Ojalá te sirva, de corazón.

martes, 6 de agosto de 2019

Viejos y viejas.



1. adj. Dicho de un ser vivo: De edad avanzada. Apl. a pers., u. t. c. s. R.A.E.


Nunca voy a entender, entre otras cosas porque no quiero, porqué la mayoría de las personas se sienten insultadas cuando se les dice vieja cuando en realidad es lo que son.

Hace unos días mi pequeño nieto me explicó que no se dice vieja, sino persona mayor, supongo que alguien se lo habrá aconsejado. Me llamó la atención ese miedo que ya se le está inoculando al paso de los años, a las etapas últimas de la vida.

Hoy me gustaría romper una lanza a favor de esa definición, un viejo y una vieja lo son porque ya han pasado por ser niños, adolescentes, jóvenes y maduros, nótese que las anteriores definiciones son aceptadas sin la más mínima objeción, pero, cuidado si te llaman vieja, es, para muchas personas, casi un insulto, cuando en realidad es lo que se es después de cierta edad.

Creo que igual que pensar que las canas hacen vieja, las canas, como las arrugas y demás signos son señales del paso del tiempo, son signos de haber vivido, sentido, sido, pero nuestra cultura desprecia todo eso y etiqueta a cada grupo, sin darnos cuenta caemos en la  falacia de la eterna juventud. 

Una pena, porque así nos vamos perdiendo lo que esa etapa última tiene de reflexión, madurez y sabiduría. Una etapa diría yo, de misión cumplida, una época a la que no todos llegan y que nos regala un tiempo para ser auténticos, para ser conscientes como antes nunca lo fuimos de que todo lo que somos está presente en el momento en el que estamos viviendo nuestra realidad.