martes, 6 de agosto de 2019

Viejos y viejas.



1. adj. Dicho de un ser vivo: De edad avanzada. Apl. a pers., u. t. c. s. R.A.E.


Nunca voy a entender, entre otras cosas porque no quiero, porqué la mayoría de las personas se sienten insultadas cuando se les dice vieja cuando en realidad es lo que son.

Hace unos días mi pequeño nieto me explicó que no se dice vieja, sino persona mayor, supongo que alguien se lo habrá aconsejado. Me llamó la atención ese miedo que ya se le está inoculando al paso de los años, a las etapas últimas de la vida.

Hoy me gustaría romper una lanza a favor de esa definición, un viejo y una vieja lo son porque ya han pasado por ser niños, adolescentes, jóvenes y maduros, nótese que las anteriores definiciones son aceptadas sin la más mínima objeción, pero, cuidado si te llaman vieja, es, para muchas personas, casi un insulto, cuando en realidad es lo que se es después de cierta edad.

Creo que igual que pensar que las canas hacen vieja, las canas, como las arrugas y demás signos son señales del paso del tiempo, son signos de haber vivido, sentido, sido, pero nuestra cultura desprecia todo eso y etiqueta a cada grupo, sin darnos cuenta caemos en la  falacia de la eterna juventud. 

Una pena, porque así nos vamos perdiendo lo que esa etapa última tiene de reflexión, madurez y sabiduría. Una etapa diría yo, de misión cumplida, una época a la que no todos llegan y que nos regala un tiempo para ser auténticos, para ser conscientes como antes nunca lo fuimos de que todo lo que somos está presente en el momento en el que estamos viviendo nuestra realidad.



miércoles, 26 de junio de 2019

Abuelos.




Acabo de entender porqué las parejas tardan tanto en tener hijos hoy en día. Es para que esa generación de abuelas que fueron pioneras en trabajar fuera de la casa, estén ya en su jubilación y los nietos encuentren con ellas esa paz que tanto necesitan, ese descanso del estrés cotidiano de esos padres trabajadores incansables que muchos días llegan tan rendidos que no tienen tiempo ni ganas de escuchar el rumor de los niños, sus ocurrencias, sus momentos presentes que nunca volverán. 

Cuando comparten su día con los abuelos es otra cosa, ellos tienen todo el tiempo del mundo para sus nietos, saben que han de aprovechar esa relación que consideran un regalo. Han pasado por la etapa que ahora atraviesan sus hijos e hijas y saben lo que pasó, saben que todo fue muy rápido y que se perdieron muchas cosas de sus niños, por eso en los nietos ven una segunda oportunidad para disfrutar de la frescura de la niñez, sin prisas, con la paciencia que da el saber que el tiempo que les queda es como si fuera un postre que les ofrece la vida y los niños la copa que lo acompaña, sus risas, su vivacidad, sus “locuras” se convierten en el complemento  perfecto de esos días monótonos y rutinarios.

Los niños son un acompañamiento muy recomendable para los viejos y no necesariamente tienen que ser tus nietos, siempre hay familias que estarían muy agradecidas si les echáramos una mano simplemente divirtiéndonos con sus niños.

domingo, 5 de mayo de 2019

Día de la madre.



Porque creo que no hay un Día de los Hijos, hoy quiero agradecer a la vida el mejor regalo que me ha hecho: una hija y dos hijos. 

Siempre me han causado cierta desconfianza esos "Días de..." como si no fueran o debieran ser todos los días los señalados para apreciar, para escuchar, para acompañar y sobre todo para amar a esos seres que conforman nuestro entorno, nuestra cotidianidad.

Pues hoy rompo una lanza por esos tres regalos que nunca terminaré de agradecer. No sé si soy una madre como se debe ser, simplemente soy como soy, pero ellos tres, cada uno con su personalidad son perfectos, son seres de luz, con un alma grande y generosa, que comparten solidaridad, amabilidad, trabajo, lealtad, fidelidad, cariño, son auténticos, sinceros, honestos, valientes. 

Ellos me convirtieron en madre, me enseñaron casi todo lo que soy, me ayudaron a crecer como persona, a conocerme a mi misma y trabajar por mejorar y caminar los nuevos tiempos. Por todo esto y mucho más me felicito en el día de hoy y en todos los días.

El amor, como los hijos, es portador de alegría, fuerza y perseverancia para no rendirse nunca. 




viernes, 29 de marzo de 2019

Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira su interior, despierta. C. Jung



Asistió a un taller de Mindfulness guiada por sus ya experimentadas incursiones en dicho tema a través de la práctica de yoga. Fue como una aclaración que le llegó como por arte de magia. ¡Cada vez estaba más convencida de lo interesante de esa práctica, de lo esclarecedor que llega a ser tomar un ratito de cada día para adentrarte en tu ser, para ver pasar tus pensamientos , sin juzgar, sin corregir, solo observarlos y dejarlos ir... consciencia de sí mismo.

Una forma de descubrirse a sí mismo, de repente ves lo que no habías sabido en años, emociones retenidas, que al ser tan duras las reprimes y las sigues guardando creando un peso innecesario que hace que no puedas volar, ser libre, que influyen en tu vida y en la de los que te rodean. Emociones encerradas por miedo a enfrentarlas que van apareciendo a medida que haces espacio para conocerte mejor.

Esperar ese día de completa paz y bienestar que llegaría sin duda alguna después de hacer de la meditación un hábito, el tiempo de aceptación y de sabiduría, un estado de serenidad resultado de reconocer las diferentes emociones por las que atraviesa la vida de cualquier ser humano. ¿Sería posible llegar a tal estado de entendimiento, de tranquilidad y despreocupación?, ¿Cómo es posible que no hayamos aprendido a reconocer nuestras propias emociones?, ¿Porqué y cómo hemos aprendido sin embargo a ocultarlas, a ignorarlas?

O quizá solo le pasa a ella, cuántas equivocaciones, negaciones, cuántas alegrías desperdiciadas por no saber, por no conocerse, cuántos pensamientos equivocados que llevaron a decisiones igualmente erróneas por no esperar, por no tener paciencia para aceptar, para observar su interior. Actuar por inercia, normalmente es lo que se hace, claro, ya sabemos lo que tenemos que hacer, pero, realmente, ¿Nos hemos preguntado si es lo que sentimos?, es más, ¿Nos permitimos sentir o solo reaccionamos a una situación que nos supera?.


Ahí lo dejo.

sábado, 2 de marzo de 2019

Y ayer bailé.






Bailé porque con esta música no puedo permanecer sentada, porque mi cuerpo ya me responde, porque el agradecimiento a la vida, al mundo que me ha tocado conocer con sus avances, con cirujanos extraordinarios, porque vivo en un país en el que la Sanidad está incluida y llena de profesionales que son los que la mantienen en pie pese a las diversas dificultades que encuentran en el desarrollo de su profesión, bailé por y con ellos y ellas, bailé por mi cuerpo, que es capaz de recuperarse e intentar ser el mismo que era, es capaz de resucitar después de meses de inmovilidad, soledad y de esfuerzos continuos, bailé porque aunque ya sabía que tenía mucha suerte de estar como estaba con mi edad, esta caída física me sigue enseñando que siendo vulnerable física y emocionalmente, soy capaz de levantarme de nuevo, con más fuerza si cabe, con más realidad, con más convicción. 

Bailé también por la familia, por los amigos, por esos amores que continuamente te van regalando y que sientan tan bien especialmente en esas circunstancias, pero también porque los momentos de soledad los llené de distracciones y no caí en tristeza profunda ni en desesperanza, comprobé que los vacíos se pueden llenar de sentimientos positivos, de pensamientos que refuerzan tu día a día.

Por eso bailé ayer, con mi cuerpo y con mi alma.


jueves, 21 de febrero de 2019

Y ella la quiere conocer.



Ella, que disfrutó de aquel hombre que durante once años fue su padre cuando aún su nacimiento no estaba ni proyectado. 

Ahora venía de tierras lejanas con el deseo de conocer a sus...¿Hermanastros?, personas extrañas que nunca se habían visto pero que compartían la sangre del mismo hombre, qué curioso, pensó, al principio sintió rechazo, no le apetecía conocerla, pero después le picó la curiosidad como hija que no tuvo a su padre frente a la que había sido ¿Su sustituta?. 

Le podría preguntar cómo había sido el padre, cómo era su amor, cómo cuando ella fue adolescente, cómo cuando sintió su primer amor, cómo cuando ella eligió compañero, cómo cuando se comprometió, cuando se graduó, cuando tuvo su primer hijo, cómo amaba a sus nietos, cómo quiso a su nueva mujer, cuántos años vivió, qué enfermedades tuvo o si no tuvo ninguna, porqué la había abandonado, quizá ella lo sabría y se lo podría explicar, porqué nunca más quiso saber de su primera familia.

Porqué su hermana de él, su tía, le había negado su dirección cuando ella se la preguntó al tener su primer hijo para decirle que era abuelo y tuvo que dirigirse a un frío consulado para conseguir un triste apartado de correos. Porqué le contestó con aquella crueldad a la carta que le envió. 

Cómo había fallecido, cuándo...


Sí, quizá sería un acierto conocer a su hermanastra después de tantos años para así sentir, a través de ella, cómo hubiera sido su vida si hubiera tenido padre.